Saltar al contenido
Ciencia

Por qué siempre hay espacio para el postre y cómo controlar el impulso, según la ciencia

Aunque creas que estás completamente lleno después de una comida, es probable que aún tengas ganas de comer algo dulce. La ciencia ha encontrado la razón detrás de este fenómeno y cómo funciona en el cerebro. Descubre por qué ocurre y qué puedes hacer para evitar los antojos incontrolables
Por

Tiempo de lectura 4 minutos

Comentarios (0)

Es una sensación familiar: terminas de comer un plato abundante, te sientes satisfecho, pero cuando aparece el postre, de repente tienes espacio para una porción de pastel o un trozo de chocolate.

Lo que muchos consideran un simple capricho tiene una explicación científica. Un estudio reciente del Instituto Max Planck para la Investigación del Metabolismo, publicado en la revista Science, ha identificado el mecanismo cerebral detrás de esta tendencia a consumir azúcar incluso cuando ya no hay hambre.

Un proceso que ocurre en el cerebro, no en el estómago

Postre
© cottonbro studio

A diferencia de lo que se podría pensar, el deseo de postre no está relacionado con la capacidad del sistema digestivo, sino con una reacción específica del cerebro.

Los investigadores realizaron estudios con ratones y descubrieron que, aunque estuvieran completamente saciados, seguían consumiendo azúcar cuando se les ofrecía. Al analizar su actividad cerebral, identificaron un grupo de células nerviosas responsables de este comportamiento: las neuronas POMC.

Estas neuronas, ubicadas en el hipotálamo, son las encargadas de regular la saciedad. Sin embargo, cuando los ratones consumían azúcar, no solo liberaban señales que indicaban que el cuerpo estaba lleno, sino también una sustancia llamada B-endorfina, un opiáceo natural del organismo que genera una sensación de recompensa y placer.

El azúcar activa un circuito cerebral de recompensa

El estudio demostró que este circuito opioide en el cerebro se activa exclusivamente con el azúcar, pero no con alimentos salados o grasos. Es decir, el deseo de postre no es simplemente un reflejo de la alimentación, sino una respuesta específica del cerebro al dulce.

Cuando los investigadores bloquearon esta vía en los ratones, los animales dejaron de ingerir azúcar en exceso, pero solo si ya estaban saciados. En cambio, cuando aún tenían hambre, la inhibición de la B-endorfina no modificó su comportamiento alimentario.

Uno de los hallazgos más sorprendentes del estudio fue que este mecanismo no solo se activa al consumir azúcar, sino también con la simple percepción del dulce. Antes de que los ratones probaran el azúcar, su cerebro ya comenzaba a liberar la B-endorfina en anticipación al placer que recibirían.

Para confirmar si este mecanismo también ocurre en las personas, los investigadores realizaron escáneres cerebrales a voluntarios a quienes se les suministró una solución azucarada.

Los resultados mostraron que la misma región del cerebro reaccionó al azúcar de manera similar a la observada en los ratones. Además, se encontraron receptores de opiáceos en las neuronas de saciedad, lo que sugiere que el mismo circuito cerebral impulsa el consumo de postres en los humanos.

¿Por qué el cerebro está programado para buscar azúcar?

Postre
© cottonbro studio

Desde una perspectiva evolutiva, este comportamiento tiene sentido. En la naturaleza, el azúcar es una fuente rápida de energía y no siempre está disponible. Por ello, el cerebro ha desarrollado mecanismos para aprovecharlo cada vez que es posible.

Sin embargo, en el mundo moderno, donde el azúcar abunda y está presente en una gran variedad de alimentos procesados, este mecanismo puede contribuir a problemas como la obesidad y los trastornos metabólicos.

Cómo controlar los antojos de dulces

Dado que este impulso de comer postre es una respuesta cerebral y no una necesidad fisiológica, los científicos han investigado estrategias para reducir los antojos de azúcar.

La experta en nutrición de la Universidad de Bond, Hayley O’Neill, propone varios métodos basados en evidencia científica:

  1. Distracción visual y mental: Jugar a videojuegos o resolver acertijos puede reducir los antojos al ocupar la mente con otra actividad. Un estudio encontró que jugar Tetris disminuye la intensidad de los deseos de comida, cigarrillos y alcohol.

  2. Cambio de perspectiva: Pensar en las consecuencias a largo plazo del consumo excesivo de azúcar activa regiones del cerebro relacionadas con la autorregulación, ayudando a controlar el impulso de comer dulces.

  3. Uso de la imaginación: Imaginar olores o imágenes no relacionadas con la comida, como el aroma del eucalipto o un paisaje natural, puede reducir la intensidad del deseo de azúcar.

  4. Visualización de alimentos: Mirar muchas imágenes de comida puede hacer que pierda atractivo. Estudios han demostrado que ver repetidamente fotos de un determinado alimento disminuye las ganas de comerlo.

  5. Actividad física: Un paseo de 15 minutos puede ser suficiente para reducir los antojos de dulces, especialmente en situaciones de estrés.

Conclusión

El «hueco para el postre» no es un mito ni una simple falta de autocontrol, sino una respuesta del cerebro al azúcar. La activación de las neuronas POMC y la liberación de B-endorfina generan una sensación de recompensa que nos impulsa a seguir consumiendo dulces, incluso cuando ya estamos llenos.

Aunque este mecanismo tiene una base evolutiva, en la actualidad puede llevar a un consumo excesivo de azúcar. Afortunadamente, existen estrategias respaldadas por la ciencia para controlar estos antojos sin necesidad de eliminar completamente los alimentos dulces de la dieta.

Compartir esta historia

Artículos relacionados