La hipertensión suele asociarse con la adultez, pero la ciencia advierte que sus raíces pueden nacer en la niñez. Investigadores estadounidenses descubrieron que los niños con presión arterial elevada a los 7 años tienen una probabilidad significativamente mayor de morir prematuramente por enfermedad cardíaca. La evidencia, publicada en JAMA, pone el foco en un riesgo subestimado y plantea un mensaje contundente: medir la presión en los más pequeños es tan importante como vacunar o controlar su crecimiento.
La investigación que encendió las alarmas
El trabajo, presentado en las Sesiones Científicas de Hipertensión 2025 de la Asociación Estadounidense del Corazón, analizó datos de 38.252 niños seguidos durante décadas. Los resultados son claros: incluso cifras de presión apenas superiores al promedio —sin llegar a ser hipertensión— aumentan el riesgo de mortalidad cardiovascular.
Según la autora principal, Alexa Freedman, de la Universidad Northwestern, “los niños cuya presión está solo un poco por encima de lo esperado ya muestran un riesgo aumentado”.

Los hallazgos clave
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Los niños con presión arterial elevada a los 7 años tuvieron un 40% más de riesgo de morir por enfermedad cardíaca en la adultez.
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Los diagnosticados con hipertensión presentaron un 50% más de riesgo.
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Incluso valores considerados “normales altos” incrementaron el riesgo en un 13% (sistólica) y un 18% (diastólica).
El seguimiento de más de medio siglo permitió comprobar que el daño no aparece de inmediato, pero sí cobra factura con el paso del tiempo.
Por qué medir la presión en la infancia
La Academia Estadounidense de Pediatría recomienda controles anuales desde los 3 años. Sin embargo, en la práctica, muchos pediatras no lo hacen de manera sistemática. Bonita Falkner, experta en medicina y pediatría, asegura que los resultados “respaldan la vigilancia de la presión arterial como un factor clave en la salud cardiovascular pediátrica”.
En España y Latinoamérica, especialistas como Luis Pompozzi, del Hospital Garrahan, coinciden: “La hipertensión no es solo un problema de adultos; también afecta a niños y adolescentes y es un factor modificable a lo largo de la vida”.

Cómo prevenirla desde casa
Las medidas de prevención son conocidas, pero rara vez aplicadas de forma constante en la infancia:
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Reducir grasas y sal en la dieta.
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Incluir frutas y verduras a diario.
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Promover la actividad física regular.
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Evitar tabaco y nicotina en el entorno.
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Mantener un peso saludable.
Un llamado urgente
El estudio de JAMA no solo revela estadísticas, también envía un mensaje claro: la hipertensión infantil existe y puede matar en silencio. Medir la presión arterial de los niños, tanto como revisamos su peso o vacunas, debería convertirse en una práctica habitual. La salud del corazón adulto comienza en la infancia.
Fuente: Infobae.