Algún día tal vez podamos tener células productoras de insulina a demanda como reposición. Los científicos de China presentaron los primeros datos de un ensayo clínico que sugiere que las células madre pueden convertirse en provisión estable de células pancreáticas responsables de la producción de insulina. Si el tratamiento en verdad es exitoso, esencialmente serviría para curar la diabetes tipo I.
Aunque es mucho menos común que la diabetes tipo 2, el tipo 1 afecta a unos dos millones de estadounidenses. Considerada antes como sentencia de muerte, la afección autoinmune hoy puede controlarse con dosis regulares de insulina artificial. Pero incluso hoy quienes tienen el tipo 1 tienen una expectativa de vida menor a la de la población general. Los científicos hace mucho intentan desarrollar un tratamiento permanente para el tipo 1 y es posible que esta nueva investigación sea el preámbulo.
El grupo de investigadores colaboró en la pequeña pero crucial fase I del ensayo con tres pacientes con tipo 1. Se les extrajeron células que se convirtieron en célular madre pluripotentes, llamadas células bloque de construcción, que tienen el potencial de madurar para ser otros tipos de distintas células. Se indujo a las células químicamente la capacidad de madurar para ser pancréaticas productoras de insulina, las mismas que destruye el sistema inmune enfermo en alguien con diabetes tipo 1. Luego se inyectaron estas células sustitutas en los abdómenes de los pacientes, eligiéndose el abdomen para que los investigadores pudieran observar los avances mejor y porque era más sencillo retirarlas si algo no funcionaba.
Los hallazgos
El lunes los científicos publicaron en Cell los hallazgos después de un año en la primera paciente, la mujer de 25 años (el ensayo fue por etapas y los otros pacientes fueron tratados después). El trabajo indica que la mujer empezó a producir insulina suficiente como para no requerir más inyecciones a los 75 días del procedimiento experimental. Para el cuarto mes sus niveles de glucosa a largo plazo eran parecidos a los de alguien sin diabetes. Y después de un año sigue produciendo insulina y su glucosa en sangre está bien controlada sin que haya señal de problemas relacionados con el trasplante.
Se trata de resultados alentadores pero preliminares. La fase I suele probar la seguridad de un tratamiento experimental y no es definitiva. Los científicos señalan que la paciente ya recibía drogas inmunosupresoras debido a un anterior trasplante de hígado, por lo que no se sabe si en algún momento su sistema inmune podría atacar a las nuevas células o si el tratamiento con células madre puede asegurar una producción de insulina sostenida en pacientes con una historia clínica diferente.
Si los hallazgos se replican en los otros dos pacientes y en ensayos clínicos más amplios, el tratamiento podría representar una cura funcional.