Cuando una estrella explota a miles de millones de años luz, lo habitual es que su luz llegue hasta nosotros como un único destello fugaz. Pero en este caso ocurrió algo muy distinto. La supernova SN 2025wny, descubierta por un equipo internacional liderado por astrónomos de la Universidad Liverpool John Moores, apareció en el cielo terrestre desdoblada en cuatro puntos luminosos, dispuestos en forma de cruz.
No es que la estrella explotara cuatro veces. Lo que estamos viendo es un efecto extremo de lente gravitacional, un fenómeno predicho por la relatividad general de Einstein, en el que la gravedad de una galaxia masiva curva y amplifica la luz de un objeto que se encuentra mucho más lejos. El estudio, publicado en The Astrophysical Journal Letters, marca el inicio de un análisis que llevará años.
La Cruz de Einstein como laboratorio cósmico

La galaxia que actúa como lente se sitúa entre la Tierra y la supernova, desviando la luz por distintos caminos. Cada uno de esos trayectos tiene una longitud diferente, por lo que la luz llega con pequeños retrasos temporales. El resultado es una imagen espectacular: la misma supernova observada cuatro veces, en cuatro momentos ligeramente distintos de su evolución.
Aquí está la clave científica. A diferencia de las galaxias o cuásares (objetos relativamente estables), una supernova cambia rápidamente con el tiempo. Eso permite a los astrónomos medir con gran precisión los retardos temporales entre cada imagen de la cruz. Y esos retardos dependen directamente de algo fundamental: la velocidad a la que se expande el universo.
Qué tiene que ver esto con la energía oscura
La energía oscura es uno de los mayores misterios de la cosmología moderna. No emite luz, no interactúa con la materia de forma directa y, aun así, parece dominar el cosmos: se estima que representa alrededor del 70% del contenido energético del universo. Sabemos que existe porque el universo no solo se expande, sino que lo hace cada vez más rápido. Pero cuando los científicos intentan medir esa expansión, se encuentran con un problema incómodo: las cifras no coinciden.
Las mediciones basadas en el universo cercano ofrecen un valor distinto al que se obtiene usando señales del universo primitivo, como el fondo cósmico de microondas. Esta discrepancia, conocida como la tensión de Hubble, es uno de los grandes dolores de cabeza actuales de la cosmología. Aquí es donde entra SN 2025wny.
Una tercera vía para medir la expansión del universo
Al observar una supernova tan lejana (ocurrida cuando el universo tenía menos de la mitad de su edad actual), los astrónomos acceden a una época intermedia de la historia cósmica. Gracias a la lente gravitacional, pueden medir la expansión del universo de una forma independiente a los métodos clásicos.
Como explica el astrofísico Daniel Perley, coautor del estudio, las diferencias de tiempo entre las cuatro imágenes de la supernova dependen directamente de la tasa de expansión del cosmos. Si se mide con suficiente precisión, este método puede ayudar a decidir qué modelo cosmológico es el correcto o si necesitamos revisar nuestra comprensión de la energía oscura.
Un descubrimiento que apenas empieza
Por ahora, SN 2025wny no resuelve el misterio por sí sola. Los equipos científicos ya trabajan en medir con exactitud los retrasos entre las imágenes y en modelar la masa de la galaxia que actúa como lente. Pero el potencial es enorme. Nunca antes se había observado desde telescopios terrestres una supernova superluminosa con lente gravitacional a una distancia tan extrema. Es una combinación rara y poderosa, casi un experimento natural diseñado por el universo.
En un campo donde cada nueva pista cuenta, esta cruz de luz llegada desde el pasado profundo podría convertirse en una de las mejores herramientas para entender por qué el universo se expande como lo hace… y qué es realmente eso que llamamos energía oscura.