Foto: Sam Rutherford (Gizmodo)

La guerra comercial entre Estados Unidos y China escaló a un nivel sin precedentes este domingo después de que Google rescindiera su contrato de colaboración con Huawei, el segundo fabricante de teléfonos del mundo.

Otras compa√Ī√≠as estadounidenses como Intel, Qualcomm y Broadcom dejar√°n de vender su tecnolog√≠a al gigante chino ahora que la administraci√≥n Trump la ha puesto en la lista negra del Departamento de Comercio. Pero ning√ļn veto afectar√° al usuario final tanto como el de Google. Al fin y al cabo, los tel√©fonos de Huawei no podr√°n actualizarse a Android Q con normalidad, y los futuros lanzamientos no llevar√°n instaladas las aplicaciones de Google; ni siquiera la tienda de Google Play.

En Espa√Īa, la asociaci√≥n de consumidores FACUA sugiere que los clientes de Huawei tendr√°n derecho a reclamar compensaciones econ√≥micas si sus dispositivos pierden prestaciones tras la ruptura con Google. La asesor√≠a jur√≠dica Leg√°litas a√Īade que ‚Äúel sistema operativo forma parte del producto y puede generar responsabilidades en caso de mal funcionamiento‚ÄĚ. La garant√≠a de Huawei, de dos a√Īos en Espa√Īa, contempla el derecho a la reclamaci√≥n si el software del dispositivo no funciona conforme al contrato.

Pero esto no va a ocurrir. Google fue la primera en anunciar que servicios como Google Play y Google Play Protect (el sistema antimalware de Android) seguir√°n funcionando en dispositivos existentes de Huawei:

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Por otro lado, Huawei sostiene que va a continuar ‚Äúproporcionando actualizaciones de seguridad y servicios posventa a todos los smartphones, tabletas y dispositivos de Huawei y Honor, tanto a los que ya se hayan vendido como a los que siguen estando en stock en todo el mundo‚ÄĚ.

Técnicamente, Huawei no necesita a Google para tapar agujeros de seguridad o implementar nuevas funciones en sus teléfonos. Tampoco necesita Android en sus próximos lanzamientos porque puede crear su propio fork a partir de AOSP, el proyecto de código abierto en el que se basa, por ejemplo, OxygenOS, el sistema operativo de los teléfonos de OnePlus. Huawei ya vende teléfonos sin Google en China y ha desarrollado un sistema propio, compatible con móviles y ordenadores, como plan B.

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As√≠ que no, lo m√°s probable es que los tel√©fonos de Huawei no se queden obsoletos en los dos a√Īos de garant√≠a, por lo que no habr√≠a base legal para pedir una compensaci√≥n econ√≥mica a la marca. Pero eso no significa que la decisi√≥n de Google no tenga importancia. El Android de Google es mucho m√°s que AOSP porque adem√°s de las aplicaciones de Google (Gmail, Maps, YouTube...) incluye una multitud de servicios que no est√°n en AOSP, como Android Auto, System WebView, Cloud Print o Google Text-to-Speech.

Huawei tendrá que crear alternativas a todos estos servicios para competir con marcas que no estén vetadas, como Samsung. Pero todavía nos queda Huawei para rato, y recordemos que el veto podría arreglarse con un nuevo acuerdo. A Google tampoco le conviene ir perdiendo socios tan poderosos.