
La próxima vez que corras por uno de los bosques de Halo Infinite y escuches unos ronquidos y gruñidos bajitos a tu alrededor no te precupes. Solo son Pugs. Dos ejemplares de esta popular raza de perro son el lado amable de unos efectos de sonido que incluyen disparar armas reales dentro de una cancha de baloncesto.
Los vídeos sobre cómo se hacen efectos de sonido en el cine o los videojuegos no dejan de fascinarme porque siguen siendo un arte muy tangible en un mundo dominado por lo digital. Es cierto que los sonidos se estiran, se cortan, se ralentizan o se invierten usando una computadora, pero el ruido original siempre es algo físico. A veces es un simple murmullo de un ratón que acaba en otro planeta, otras un individuo rompiendo troncos de apio con saña.
Halo Infinite es un shooter, y parte de su encanto es lo tangibles y realistas que sean las armas. Cada pequeño click y clack que hacen al cargarse está elegido con mimo. Algunos son ruidos de las propias máquinas que hacen los mandos de Xbox, otros con sonidos provenientes de una máquina más pesada y mecánica como una cortacésped.
Para el sonido de disparo de cada arma, el equipo de desarrollo del juego combinó diferentes sonidos, entre ellos los sonidos reales de armas de fuego. El truco es que esos disparos no suenan igual si se hacen en un espacio abierto que en un túnel de paredes metálicas. Para lograr ese matiz en diferentes áreas del juego, el equipo de desarrollo se dedicó a disparar armas en diferentes lugares y a grabar los sonidos. Todo ese maravilloso trabajo se puede apreciar en el vídeo de Insider sobre estas líneas.