La mayoría de las personas convive con gatos sin imaginar que podrían estar en el centro de una amenaza viral emergente. Una nueva revisión científica advierte sobre la posibilidad de que estos animales domésticos funcionen como puente entre especies para el virus de la gripe aviar. En este artículo, exploramos qué descubrieron los investigadores, cómo detectar los síntomas y qué medidas se recomiendan para evitar una futura crisis sanitaria.

El virus que podría estar más cerca de lo que pensamos
Aunque la gripe aviar ha sido históricamente una enfermedad vinculada a las aves, desde 2020 se ha documentado su salto a más de 40 especies de mamíferos, incluidos los seres humanos. Si bien todavía no se ha producido una transmisión sostenida entre personas, los científicos están preocupados por lo que podría ocurrir si el virus muta.
Una revisión publicada en la revista Open Forum Infectious Diseases, de la Universidad de Oxford, destaca la alta vulnerabilidad de los gatos domésticos frente al subtipo H5N1. Esta susceptibilidad no solo pone en riesgo a las mascotas, sino que podría abrir una peligrosa vía de contagio hacia los humanos.
“El virus es extremadamente letal para los gatos y necesitamos entender con urgencia su alcance en estas poblaciones”, declaró Kristen Coleman, experta en enfermedades infecciosas de la Universidad de Maryland.
El contacto estrecho entre humanos y gatos, especialmente en hogares, refugios o granjas, crea un entorno propicio para un “derrame zoonótico”, es decir, una transmisión cruzada entre especies.
Cómo saber si un gato está infectado y cuál es el verdadero riesgo
Según la Asociación Estadounidense de Medicina Veterinaria (AMVA), los gatos infectados pueden presentar síntomas severos como fiebre, pérdida del apetito y letargo. En muchos casos, estos progresan rápidamente hacia trastornos neurológicos como convulsiones, temblores o incluso ceguera. En felinos, la letalidad alcanza niveles alarmantes: más del 89%.
El contagio puede producirse por el consumo de leche no pasteurizada, carne cruda o por la exposición a aves infectadas, ganado o ambientes contaminados. También hay riesgo cuando los gatos conviven con trabajadores rurales expuestos a brotes.
La revisión de estudios detectó más de 600 infecciones en felinos en los últimos 20 años, incluyendo especies silvestres como tigres y linces, y gatos domésticos en 18 países. No obstante, los expertos creen que la falta de vigilancia sistemática hace que estos datos estén muy por debajo de la realidad.

Qué medidas tomar para proteger a las mascotas… y a nosotros mismos
Los investigadores recomiendan mantener a los gatos como mascotas de interior para evitar el contacto con animales silvestres y reducir riesgos. Esta práctica, además de proteger a los felinos, disminuye la presión sobre especies de aves en peligro.
Ante cualquier sospecha, la AMVA sugiere contactar previamente con un veterinario antes de trasladar al animal. También se recomienda evitar el contacto con personas inmunodeprimidas y extremar las medidas de higiene, como el lavado frecuente de manos.
El estudio destaca la urgencia de realizar investigaciones más profundas en entornos de alto riesgo, como granjas lecheras, y fortalecer la vigilancia activa. Aunque por ahora no se han confirmado casos de transmisión de gatos a humanos con la cepa H5N1 2.3.4.4b, sí existen antecedentes con otras variantes, como el brote en Nueva York en 2016.
La advertencia es clara: no es momento de entrar en pánico, pero sí de actuar con prevención. Detectar a tiempo el riesgo puede marcar la diferencia entre una amenaza contenida y una crisis sanitaria global.
Fuente: Infobae.