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Quienes son más infieles, ¿ellos o ellas?: el desempate en base a análisis de la IA

Un análisis exhaustivo con IA revela quién lleva la delantera en el juego de la infidelidad. ¿Es una cuestión de género, biología o simplemente estrategia emocional?

La infidelidad ha sido motivo de guerras, canciones y rupturas desde tiempos inmemoriales. Pero en la era de los algoritmos, ya no dependemos de rumores ni estereotipos para entender quién es más proclive a traicionar a su pareja. A través del análisis de millones de datos, la inteligencia artificial lanza luz sobre esta competencia silenciosa entre hombres y mujeres, dejando al descubierto comportamientos sorprendentes que cambian lo que creíamos saber.

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© Stokkete – shutterstock

Los números detrás de la traición: ¿ellos llevan la ventaja?

Durante décadas, la narrativa popular ha sido clara: los hombres son más infieles. Y durante un tiempo, los estudios parecían confirmar esa idea. Según datos de múltiples encuestas globales, históricamente un mayor porcentaje de varones ha admitido haber engañado a su pareja al menos una vez. La IA, al analizar más de 20 millones de perfiles anónimos de aplicaciones de citas, chats y foros de confesiones, encontró un patrón curioso: los hombres siguen mostrando un comportamiento más impulsivo y frecuente hacia la búsqueda de relaciones paralelas.

En particular, la IA notó una mayor frecuencia en búsquedas nocturnas, uso simultáneo de múltiples aplicaciones y un uso más directo del lenguaje sexual por parte de los usuarios masculinos. Además, los hombres tienden a mostrarse menos selectivos y más persistentes, enviando mensajes a un mayor número de personas en menor tiempo.

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© Tero Vesalainen – shutterstock

Sin embargo, este patrón no implica necesariamente una superioridad numérica en infidelidad, sino una forma distinta de ejecutarla. Como veremos más adelante, las mujeres también tienen sus estrategias… y algunas son mucho más difíciles de detectar.

Ellas juegan en silencio: inteligencia emocional y discreción

Aunque los hombres parezcan más activos en términos cuantitativos, la IA detectó que las mujeres, cuando son infieles, lo hacen de forma más planificada, selectiva y emocionalmente cargada. A diferencia de los varones, las mujeres infieles suelen establecer vínculos emocionales más profundos con sus amantes y lo hacen tras períodos prolongados de insatisfacción con sus parejas estables.

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© Prostock-studio – shutterstock

Este tipo de infidelidad es mucho más difícil de identificar para el entorno (y para los algoritmos), ya que rara vez se da en aplicaciones explícitas o mediante mensajes directos. En cambio, se gesta lentamente en entornos conocidos: compañeros de trabajo, viejos amigos o incluso conocidos de círculos comunes. La IA reveló que las mujeres suelen borrar huellas con más cuidado, usan menos dispositivos simultáneamente y son más hábiles para ocultar patrones de comportamiento fuera de lo común.

Un dato llamativo que arrojó el análisis es que, cuando las mujeres deciden ser infieles, la probabilidad de que lo repitan es menor, pero el impacto emocional en sus relaciones suele ser mayor. Es decir, ellas engañan menos, pero cuando lo hacen, cambian las reglas del juego emocional por completo.

El veredicto de la IA: ¿quién gana esta batalla silenciosa?

El algoritmo no tiene preferencias ni emociones, solo patrones y datos. Y según su veredicto, la infidelidad no tiene un ganador claro, sino dos estilos opuestos de jugar el mismo juego. Los hombres tienden a la cantidad, al impulso y al riesgo; las mujeres a la calidad, a la planificación y al vínculo emocional.

Curiosamente, el análisis también arrojó un tercer factor decisivo: el contexto social y tecnológico influye más que el género. Por ejemplo, en países donde las mujeres tienen más independencia económica y acceso digital, la diferencia entre ambos sexos en términos de infidelidad tiende a reducirse significativamente. Esto indica que la infidelidad no es solo biológica, sino también cultural y contextual.

La IA concluye que no se trata de señalar con el dedo, sino de entender cómo cada género gestiona sus emociones, deseos y frustraciones. En definitiva, el «campeón» de la infidelidad dependerá del tipo de reglas que uno quiera considerar: ¿más cantidad de traiciones o mayor intensidad emocional?

¿Y entonces?

La inteligencia artificial ha puesto fin a uno de los debates más antiguos de las relaciones humanas con una respuesta que, en realidad, no favorece a nadie: hombres y mujeres son infieles, pero lo hacen de formas diferentes. Mientras unos buscan adrenalina, otras buscan conexión. Mientras unos juegan al azar, otras diseñan estrategias. En el campo de la traición amorosa, nadie sale ileso… ni inocente.

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