Un reciente descubrimiento muestra que los viejos quioscos de Redbox, la desaparecida empresa de alquiler de películas, son vulnerables a ataques. Los hackers podrían acceder a los datos de usuarios y transacciones de hace casi una década.
Un regalo de despedida no tan deseado
Redbox, alguna vez popular por sus quioscos de alquiler de películas, está dejando una incómoda secuela tras su cierre: la posibilidad de que tus datos privados estén en riesgo. A pesar de que la compañía cerró hace meses, los antiguos quioscos siguen albergando información personal. Un programador, que logró acceder a los discos duros de una de estas máquinas, descubrió que contienen historiales de transacciones con nombres, correos electrónicos y hasta detalles parciales de tarjetas de crédito.
¿Qué información está en peligro?
El programador Foone Turing accedió a datos que se remontan a 2015, con más de 2,400 transacciones en una sola máquina, ubicada en Morganton, Carolina del Norte. Estos quioscos aparentemente almacenan información que incluye nombres, direcciones de correo electrónico, y los primeros seis y últimos cuatro dígitos de las tarjetas de crédito utilizadas para alquilar películas. Aunque se conectaban a un sistema de pago seguro, parece que otros datos quedaron expuestos sin protección adecuada.
La fácil accesibilidad de los datos
Lo más preocupante es que el acceso a esta información no requiere habilidades avanzadas. Según Turing, con un simple editor hexadecimal cualquier persona con conocimientos básicos de hacking podría extraer datos de estos viejos quioscos, lo que plantea serios problemas de privacidad para miles de personas que alguna vez usaron este servicio.
Kioscos obsoletos en manos del público
Para empeorar la situación, la actual propietaria de Redbox, Chicken Soup for the Soul, no ha tomado medidas para retirar o eliminar la información de los 24,000 quioscos que siguen repartidos por EE.UU. Muchas personas están adquiriendo estos dispositivos como piezas de colección, lo que aumenta el riesgo de que los datos caigan en manos equivocadas.
El cierre de Redbox podría haber sido el final de una era de alquileres físicos, pero está dejando un rastro preocupante de problemas de privacidad. Si alguna vez utilizaste uno de estos quioscos, es posible que tu información esté en manos de cualquiera que tenga acceso a ellos.