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Tecnología

La próxima generación de helicópteros marcianos ya está alcanzando velocidades supersónicas en pruebas de laboratorio. La NASA quiere convertirlos en auténticos exploradores científicos de Marte

Después del éxito de Ingenuity, la agencia espacial estadounidense está desarrollando vehículos mucho más ambiciosos capaces de volar más lejos, transportar cargas más pesadas y operar en las condiciones extremas de la atmósfera marciana. Las últimas pruebas en California marcan un salto tecnológico enorme para futuras misiones robóticas y humanas.
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Durante décadas, la exploración de Marte estuvo ligada a una imagen muy concreta: vehículos avanzando lentamente sobre el polvo rojizo del planeta, analizando rocas metro a metro mientras enviaban datos hacia la Tierra. Pero algo cambió en 2021 cuando Ingenuity, un pequeño helicóptero experimental de la NASA, consiguió despegar por primera vez en otro mundo.

Aquella misión parecía casi simbólica. Un simple demostrador tecnológico de apenas unos kilos que realizó vuelos cortos y relativamente modestos. Sin embargo, dentro de la NASA entendieron rápidamente que aquello podía convertirse en algo mucho más grande. Y ahora acaba de ocurrir el siguiente salto.

Ingenieros del Jet Propulsion Laboratory (JPL) lograron probar rotores capaces de superar la velocidad del sonido en condiciones simuladas de Marte, un avance que podría transformar completamente las futuras misiones al planeta rojo.

El problema de Marte es que prácticamente no tiene aire para volar

La próxima generación de helicópteros marcianos ya está alcanzando velocidades supersónicas en pruebas de laboratorio. La NASA quiere convertirlos en auténticos exploradores científicos de Marte
© NASA.

Volar un helicóptero en Marte es muchísimo más difícil de lo que parece. Aunque la gravedad marciana es menor que la terrestre, la atmósfera del planeta es extremadamente delgada: apenas posee cerca del 1% de la densidad del aire de la Tierra y está compuesta principalmente por dióxido de carbono. Eso significa que generar sustentación resulta muchísimo más complicado.

En la práctica, los rotores necesitan girar a velocidades absurdamente altas para producir suficiente empuje. Con Ingenuity, la NASA evitó acercarse demasiado a la barrera del sonido. Sus rotores alcanzaban unas 2.700 revoluciones por minuto porque los ingenieros temían efectos aerodinámicos impredecibles al acercarse a velocidades supersónicas.

Pero las nuevas pruebas fueron mucho más agresivas. Dentro de cámaras especiales que replican la atmósfera marciana, los ingenieros llevaron los nuevos rotores hasta 3.750 rpm. El resultado fue histórico: las puntas de las palas alcanzaron Mach 1.08 sin sufrir daños estructurales. Eso significa que, técnicamente, la NASA ya logró hacer volar componentes supersónicos pensados específicamente para Marte.

La nueva generación de helicópteros quiere hacer algo que Ingenuity nunca pudo lograr

Ingenuity abrió la puerta, pero tenía enormes limitaciones. No transportaba instrumentos científicos importantes, sus vuelos eran relativamente cortos y funcionaba más como una prueba experimental que como una herramienta científica completa. Ahora la NASA quiere exactamente lo contrario: convertir estos helicópteros en auténticos laboratorios voladores.

Según los datos preliminares de las pruebas, los nuevos diseños aumentaron cerca de un 30% la capacidad de sustentación respecto a modelos anteriores. Eso permitirá cargar sensores avanzados, cámaras de alta resolución, baterías más grandes y equipos capaces de analizar directamente la superficie marciana. La diferencia parece técnica, pero en realidad cambia muchísimo la exploración planetaria.

Los rovers son extremadamente eficientes para estudiar áreas concretas, aunque tienen un problema evidente: avanzan lentamente y no pueden atravesar ciertos terrenos. Un helicóptero supersónico marciano podría inspeccionar rápidamente cañones, acantilados, tubos de lava o regiones montañosas donde un vehículo terrestre jamás llegaría. Y eso abre escenarios completamente nuevos para la búsqueda de rastros de vida pasada en Marte.

La misión SkyFall será el verdadero examen de esta tecnología

La próxima generación de helicópteros marcianos ya está alcanzando velocidades supersónicas en pruebas de laboratorio. La NASA quiere convertirlos en auténticos exploradores científicos de Marte
© NASA.

Todo este desarrollo ya apunta hacia una misión concreta: SkyFall. La NASA planea enviar tres helicópteros avanzados al planeta rojo en diciembre de 2028. A diferencia de Ingenuity, estos vehículos sí tendrán funciones científicas mucho más ambiciosas y podrían colaborar directamente con futuras misiones humanas y robóticas.

Parte del desafío consiste en diseñar rotores capaces de soportar condiciones extremas sin desintegrarse. Durante las pruebas en California, los ingenieros incluso reforzaron parte de la cámara experimental con placas metálicas por si alguna pala explotaba a velocidades supersónicas. Porque acercarse a Mach 1 dentro de una atmósfera tan extraña genera fenómenos aerodinámicos muy complejos.

Lo curioso es que romper la barrera del sonido en Marte no requiere la misma velocidad que en la Tierra. Debido a las características atmosféricas del planeta, el sonido viaja más lento: alrededor de 869 kilómetros por hora frente a los más de 1.200 km/h terrestres. Aun así, sigue siendo un reto enorme para un vehículo tan pequeño.

Marte empieza a parecer cada vez menos inaccesible

Lo más interesante de este avance quizá no sea únicamente la velocidad. Lo verdaderamente importante es que la NASA empieza a construir sistemas aéreos capaces de moverse por Marte con una libertad impensada hace apenas cinco años. Y eso cambia la lógica completa de la exploración espacial.

Un helicóptero marciano ya no sería simplemente una curiosidad tecnológica. Podría convertirse en una pieza central de futuras misiones científicas, actuar como explorador adelantado para astronautas o incluso transportar equipos entre distintas zonas del planeta.

Por ahora, los ingenieros siguen procesando datos de las 137 pruebas realizadas en California. Pero dentro del JPL hay algo que parece bastante claro: después de Ingenuity, la exploración aérea de Marte dejó de ser un experimento. Ahora empieza a convertirse en una nueva forma de explorar otro mundo.

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