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Regresan los ratones espaciales de la misión Bión M2 tras un mes en órbita: Sobrevivieron al fuego, a la radiación y a sí mismos

La cápsula biológica rusa aterrizó en la estepa con una carga singular: microorganismos, semillas, insectos y 75 ratones. Diez no volvieron con vida, pero lo que ocurrió en órbita ayudará a entender los riesgos de futuras estaciones y misiones lunares.

El 19 de septiembre de 2025, una cápsula de aspecto soviético cayó en la estepa rusa de Oremburgo. No llevaba cosmonautas, sino una tripulación insólita: 75 ratones, moscas, semillas y microorganismos que habían pasado casi un mes en órbita. La misión Bión M2 no solo puso a prueba la biología en condiciones extremas, también dejó imágenes insólitas: un aterrizaje balístico, un incendio inesperado y una cápsula heredera de la era Vostok operando en pleno siglo XXI.

Una cápsula con sabor a Guerra Fría

Bión M2: la cápsula soviética que volvió en 2025 con 75 ratones a bordo y un aterrizaje entre fuego y misterio
© Roscosmos.

La Bión M2 (Бион-М №2) utilizó una cápsula esférica sharik, descendiente directa de las misiones Vostok y Vosjod. Su diseño impone limitaciones: no puede maniobrar en la reentrada y depende de retrocohetes en los paracaídas para reducir la velocidad antes de tocar suelo. El margen de error en el aterrizaje puede superar los 50 kilómetros, y esta vez, la caída provocó un incendio en la hierba seca de la estepa, un recordatorio de que estas cápsulas siguen siendo brutales.

Los protagonistas: 75 ratones y un ecosistema miniatura

Dentro de la cápsula viajaban 25 contenedores con 75 ratones de unos cuatro meses de edad, todos machos y divididos en grupos experimentales. Algunos habían sido modificados genéticamente, otros recibieron fármacos para estudiar cómo la radiación afecta a los tejidos vivos en órbitas polares, donde la exposición es hasta un 33 % superior a la de la Estación Espacial Internacional. La misión también transportaba semillas, microorganismos y 1.500 moscas de la fruta, un ecosistema reducido para estudiar los efectos del espacio en distintas formas de vida.

Supervivencia y pérdidas en microgravedad

Bión M2: la cápsula soviética que volvió en 2025 con 75 ratones a bordo y un aterrizaje entre fuego y misterio
© Roscosmos.

De los 75 ratones, diez murieron en distintos momentos del vuelo. Según los investigadores del Instituto de Problemas Biomédicos de Rusia, las causas fueron diversas: algunos no soportaron el entorno, otros podrían haberse matado entre sí, al ser todos machos y altamente territoriales. La dieta también formaba parte del experimento: parte de los grupos recibió alimentos tradicionales y otros probaron raciones secas más fáciles de conservar, con agua suministrada en forma de gel.

Durante la misión, las cámaras mostraron imágenes de los roedores flotando en microgravedad, adaptándose a un ambiente que altera huesos, músculos y hasta el comportamiento. Ahora, muchos serán diseccionados en fases para analizar daños celulares, acumulación de radiación y efectos en órganos clave.

Ciencia entre fuego y cenizas

El aterrizaje de la cápsula no solo dejó un pequeño incendio, también un arsenal de datos biológicos. La Bión M2 es la 13ª misión del programa desde 1973, y aunque los accidentes son habituales —en la Bión M1 murieron 29 de 45 ratones— cada vuelo ofrece información crítica para el futuro. Rusia planea usar estos resultados para diseñar la futura estación orbital ROS y preparar misiones más largas y expuestas a la radiación, incluida la Luna.

Más allá de los ratones: lo que está en juego

Bión M2: la cápsula soviética que volvió en 2025 con 75 ratones a bordo y un aterrizaje entre fuego y misterio
© Roscosmos.

La Bión M2 recuerda que la exploración espacial no solo se mide en kilómetros recorridos o satélites desplegados, sino también en cuerpos pequeños que soportan pruebas imposibles. En sus órganos, huesos y células estarán las claves de cómo sobrevivir fuera de la Tierra. Puede que nunca reciban el reconocimiento de un cosmonauta, pero cada ratón de esta odisea es un pionero silencioso de la biología espacial.

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