La Armada española sufre un revés en su plan de incorporar tres nuevos submarinos de la clase S-80, destinados a modernizar su flota. Los retrasos en las entregas, atribuibles a problemas de suministro, ajustes tecnológicos y efectos de la pandemia, han obligado a reprogramar las fechas de finalización y puesta a flote.

El retraso del S-82 Narciso Monturiol
El segundo submarino de la serie, el S-82 Narciso Monturiol, tenía previsto su lanzamiento a flote en 2024 y su entrega en otoño de 2026. Sin embargo, su puesta a flote se ha retrasado hasta mediados de 2025, lo que podría empujar su entrega más allá de lo programado.
El S-83 Cosme García: un proceso tecnológico clave
El S-83 Cosme García, tercer submarino de esta serie, se encuentra en una fase crítica: la instalación de su sistema AIP (Propulsión Independiente del Aire), que mejorará su capacidad furtiva. Este modelo será puesto a flote a mediados de 2027, con entrega prevista para finales de 2028.
El S-84 Mateo García de los Reyes y su largo camino
El cuarto y último submarino del programa, el S-84 Mateo García de los Reyes, enfrenta aún más retos. Navantia ha señalado la necesidad de implementar una estrategia constructiva eficiente para cumplir los nuevos plazos. Su puesta a flote está proyectada para finales de 2027, y la entrega no se completará hasta 2030.
Impacto en la modernización de la flota
Estos retrasos suponen un desafío para la Armada española, que contaba con estos submarinos para fortalecer su flota y garantizar su operatividad en misiones estratégicas. Los contratiempos ponen de manifiesto la complejidad tecnológica de estos proyectos y la necesidad de adaptarse a imprevistos logísticos y globales.
Con los nuevos submarinos S-80, la Armada busca posicionarse con una tecnología avanzada, aunque el camino hasta su incorporación definitiva está siendo más largo de lo esperado.