No había muchos estudios sobre los restos humanos de la Edad de Hierro, anterior a la ocupación romana. Un estudio analizó los marcadores negativos de la salud en los esqueletos de 274 mujeres en edad fértil y 372 individuos menores de 3,5 años, muertos durante la Edad de Hierro y durante la ocupación romana. Así lograron determinar que el impacto de la ocupación fue menor en las comunidades rurales, gracias a las normas culturales que se conservaron.
Transición entre la Edad de Hierro y la Ocupación romana
Se sospechaba que el período de transición entre la Edad de Hierro (800 a.C. a 43 d.C.) y la era romana en Inglaterra (43 a 410 d.C.) había sido de grandes cambios sociales y ambientales que perjudicaron la salud de la población al haber mayor exposición a agentes patógenos con recursos restringidos. Al comparar restos humanos de ambos períodos, además de otros pertenecientes a los inicios de medioevo (410 a 1066 d.C.), la ciencia pudo revelar que el entorno no era el más saludable, aunque tal vez, en contextos rurales las comunidades sí gozaban de mejor salud.
La Edad de Hierro en Inglaterra marcó un período de cambios en la organización social, en los avances de la tecnología y la producción, aunque las tradiciones sociales fluctuaban según las regiones. Al haber pocos restos esqueléticos disponibles para su estudio, debido al paso del tiempo y a los ritos funerarios, la interpretación de la salud de esa época se dificulta ya que es poco probable que los restos estudiados sean representativos de la población general.
La influencia del continente había estado presente antes de la ocupación romana del año 43 d.C., con lo cual había ya intercambio de personas, ideas y materiales. Pero bajo el gobierno de Roma esta influencia tuvo un impacto mayor en la población, con una brecha más notoria entre las clases sociales. A su vez, el estudio de restos de personas de clase alta podría ocultar marcadores de experiencias cotidianas de la comunidad.
El ingreso de nuevas enfermedades, más la división entre clases sociales, causó además tensión alimentaria y hoy se estudian estos factores de estrés que incluyen las infecciones, las deficiencias metabólicas y los problemas del desarrollo en los niños. Se deben analizar restos de las distintas épocas para poder efectuar interpretaciones según el contexto.
El estudio de la salud infantil, además, puede verse influenciado por la posición socioeconómica de la madre, las enfermedades maternas, y el entorno, con lo que el análisis de los restos de los niños podrá compararse con el de los adultos en edad reproductiva para obtener información sobre los factores de estrés que afectaron a las diferentes generaciones. El paisaje sociocultural cambia y deja su impronta en la salud de la población.
Qué se analizó
Se analizaron restos esqueléticos humanos de sitios de la Edad de Hierro y de la era romana en Inglaterra, de asentamientos rurales y urbanos correspondientes al siglo 4 a.C. hasta el siglo 4 d. C. Se trató de 646 esqueletos (372 menores y 274 mujeres adultas), provenientes de 24 sitios de la Edad de Hierro y la era romana.
No se pudo determinar el sexo biológico de los menores ya que los indicadores dimórficos sexuales se manifiestan en la pubertad, y además se estudiaron solamente los esqueletos que tuvieran preservados los huesos largos, la columna torácica y la bóveda craneal. En el caso de los menores se priorizaron los métodos de datación dental, y se escogieron individuos que hubieran muerto antes de cumplir los 3 años y medio.
Lo que se encontró
La paleopatología en los menores halló que de los 372, 146 (el 39,3%) tenían una o más lesiones paleopatológicas. En general, las más comunes eran la hipoplasia del esmalte dental y las infecciones óseas. En general, el 26 % de los menores de Edad de Hierro exhibían alguna patología en comparación con el 41% de los esqueletos correspondientes a la era romana rural, y al 61,5 % de los de la era romana urbana.
Estadísticamente, se observó una significativa diferencia entre los menores de la era romana rural y la urbana. La lesión más común que se halló es la infección de huesos, más frecuente en los menores de la era romana rural, pero de menor proporción que la de la era romana urbana. También, observaron tasas más elevadas de afecciones metabólicas en menores de la era romana urbana, y el 34% de los esqueletos estudiados evidenciaba hipoplasia del esmalte dental para los restos urbanos, en comparación con el 18,1% de los que correspondían a la era romana rural. En cambio, en los menores de la Edad de Hierro el porcentaje de afectados por hipoplasia del esmalte dental era de solo 4,5 %. No se pudo identificar variación en cuanto a las infecciones respiratorias y otras lesiones menos frecuentes en observaciones.
Las mujeres en edad fértil
En 189 de las 274 mujeres en edad fértil (69%) se observaron una o más lesiones, con cambios negativos para la salud. En general, las más comunes fueron las patologías dentales. Los restos de las zonas urbanas reflejaron pocos cambios en comparación con los que correspondían a áreas rurales de la era romana. También se observaron afecciones metabólicas y evidencia de que las infecciones respiratorias eran más frecuentes en zonas urbanas.
El aumento de marcadores de problemas de salud en individuos de la era romana sugiere que, particularmente en los centros urbanos, la ocupación romana no tuvo un impacto positivo en la salud de la población a largo plazo. La evidencia arqueológica sugiere que los factores intervinientes fluctuaban, y que el siglo cuarto en Inglaterra tal vez haya significado una reducción de la población, con el consiguiente beneficio de que los recursos fueran suficientes. Los asentamientos urbanos del siglo cuarto d.C. revelan que la población se veía afectada por enfermedades respiratorias y metabólicas, lo que apunta a la sobrepoblación, la baja condición social y la contaminación. En otras ciudades del siglo cuarto como Poundbury Camp en Dorset y Bath Gate Cemetery de Cirencester, también se observó que la urbanización de las comunidades en esa época tuvo un impacto negativo y difícil de superar.
Conclusiones
Es posible que el aumento de los marcadores negativos en la salud de las comunidades urbanas de la era romana en Inglaterra se haya exacerbado a causa de la exposición al plomo. El plomo era un material común en la infraestructura de las ciudades romanas, y se usaba en tuberías de agua, en objetos cotidianos como la vajilla y los juguetes, e incluso como ingrediente de vino y medicinas. Las clases sociales más bajas de las ciudades habrían ingerido cantidades de plomo ya que el agua era un recurso común. Además, los niños pueden absorber hasta el doble de la concentración de plomo que absorbe un adulto debido a que su crecimiento y desarrollo son más rápidos.
Resulta complicado entender el estilo de vida cotidiano de las comunidades romanas porque los relatos escritos y el material cultural que quedó preservado suelen provenir de las clases sociales más altas. Se cree que las comunidades de la Edad de Hierro estaban regionalizadas, y que el período romano cambió el sistema al introducir centros locales de gobierno que dependían del poder de un individuo.
En cuanto a la dieta, se pudo determinar que al momento del destete los menores de la Londinium romana eran alimentados con una dieta rica en cereales, en tanto que en las zonas rurales la dieta incluía más proteínas. Los factores de estrés variarían entre la falta de recursos y la exposición a patógenos, dependiendo de la proximidad con los centros urbanos o los campamentos militares.
[Fuente: Muy Interesante]