Los restos fósiles no solo guardan huesos, también narran historias ocultas de supervivencia. En Asturias, un molar de hace 49.000 años ha revelado un detalle sorprendente: los neandertales no solo masticaban con los dientes, también los usaban como herramienta. Y esa costumbre acabó dejándoles una huella inconfundible: una caries.
El hallazgo en El Sidrón

La cueva de El Sidrón es uno de los yacimientos neandertales más importantes de Europa, con más de 2.500 fragmentos óseos recuperados. Allí apareció el llamado “adulto 6”, protagonista de un estudio publicado en American Journal of Biological Anthropology. Su molar mostraba una lesión incipiente, una caries que no encajaba del todo en los patrones conocidos de la especie.
La boca como herramienta
Los investigadores concluyeron que no fue solo la dieta abrasiva la responsable, sino el uso continuado de la boca como una auténtica “tercera mano”. Los neandertales, sin cuchillos de acero ni utensilios finos, recurrían a los dientes para raspar pieles, sujetar fibras o manipular materiales. Esa presión mecánica provocaba microfisuras en el esmalte, puerta de entrada para bacterias cariogénicas como Streptococcus mutans, identificadas en el sarro fósil mediante análisis de ADN antiguo.
Tecnología al servicio del pasado

Para confirmar el diagnóstico, el equipo aplicó microscopía electrónica ambiental y tomografía computarizada, lo que permitió observar en 3D la estructura del diente sin dañarlo. Así comprobaron cómo una fisura de apenas 2,6 milímetros se había convertido en la séptima caries confirmada en neandertales. El hallazgo combina lo mejor de dos mundos: la arqueología clásica y la tecnología de imagen más avanzada.
Un espejo de nuestra historia dental
El análisis del cálculo dental reveló restos de piñones y setas cocidas, alimentos ricos en almidón. Aunque nutritivos, estos carbohidratos facilitaron la labor de las bacterias bucales. Lo curioso es que, en la prehistoria, las caries eran excepcionales: solo se multiplicaron con la agricultura y, mucho después, con el azúcar refinado. El fósil de El Sidrón nos recuerda que incluso los neandertales, en su lucha por sobrevivir, cargaban con problemas dentales que hoy siguen acompañándonos.