Saltar al contenido

Rikki, el anillo para pagar: análisis

Este anillo con chip bancario sin contacto hará que te olvides de tus tarjetas de crédito.

Cómo funciona

Antes de comprar el anillo Rikki debes medirte bien el dedo donde vayas a llevarlo(como con cualquier otro anillo).
Antes de comprar el anillo Rikki debes medirte bien el dedo donde vayas a llevarlo(como con cualquier otro anillo). Photo: Carlos Zahumenszky / Gizmodo

Cuando compras un anillo Rikki tienes que crear una cuenta en Curve. Rikki no tiene app propia, laidea es que la gente use las cuentas bancarias que ya tiene, pero mientras gestionan eso con cada banco se han aliado con Curve, que es una compañía británica que proporciona tarjetas bancarias virtuales a las que puedes asociar tus tarjetas bancarias de siempre mediante una app disponible para iOSy Android. La tarjeta básica cuesta 5 euros en un pago único y no requiere de más suscripciones.

Rikki utiliza tecnología de tokenizacion, certificada con Visa y MasterCard. Esta tecnología le permite convertir los datos de la tarjeta virtual en un token y grabar este token en el anillo. En otras palabras, Curve emite la tarjeta virtual, Rikki la convierte en un token y la graba en el anillo.

Lo de contratar una tarjeta para asociarla a otra suena un poco absurdo, pero hay escenarios en los que tiene su utilidad. Para empezar permite pagar sin tener que revelar nunca los datos de tu tarjeta real, y en caso de problemas puedes bloquear la tarjeta Curve tú mismo desde la app. Otra ventaja es que desde la app puedes asociar varias tarjetas a una misma tarjeta maestra Curve, y seleccionar en cada momento a cuál de ellas quieres que vaya el cargo. Esto último es útil, por ejemplo, si tienes tarjetas diferentes para débito y crédito, y encima usas frecuentemente una tercera tarjeta que tu empresa te proporciona para gastos de trabajo. Con Curve solo tienes que llevar una tarjeta encima o, en este caso, el anillo Rikki.

El logotipo de Mastercard, visible en el interior.
El logotipo de Mastercard, visible en el interior. Photo: Carlos Zahumenszky / Gizmodo

Una vez registrado en la app hay que crear una tarjeta Curve maestra, y remitir los datos de esa tarjeta a Rikki para que los integre en el anillo (esta operación se hace normalmente antes de la compra). También hay que elegir un PIN específico para la tarjeta Curve (en este caso para el anillo). Solventados estos pasos ya solo hay que agregar las tarjetas bancarias que queramos usar a esa tarjeta maestra mediante la app de Curve.

Pagar con el anillo es tan fácil como acercarlo un par de segundos a cualquier terminal de pago sin contacto. El chip que lleva dentro es el de una Mastercard débito, así que básicamente es compatible con todos los datáfonos del mundo siempre y cuando funcionen con tarjetas contactless y soporten Mastercard. En pagos superiores a 50 euros hay que teclear en el datáfono el pin que elegimos al registrar el anillo. Si el importe es inferior no hace falta hacer nada más. También es posible sacar dinero de cajeros automáticos en los que haya bandeja para tarjetas sin contacto. En este caso se pueden sacar hasta 150 euros al mes sin comisión. A partir de ahí cada banco puede cobrar las comisiones que tenga estipuladas.

Todos los gastos que hagamos con el anillo aparecen registrados con pelos y señales en la app de Curve. Rikki y la terjeta Mastercard básica que lleva debajo no ofrecen crédito por sí mismos. Los pagos se cobran directamente de la tarjeta que tengamos asociada (que sí que puede ser de crédito). Hay que tener en cuenta que los cargos procedentes de las compras con el anillo (todos comienzan por las siglas CRV) podrían tardar unos días en aparecer reflejados en nuestra cuenta corriente o de crédito. Esa ha sido, al menos, mi experiencia, pero desde Curve han comentado a Gizmodo que esta demora es algo muy poco habitual, y que normalmente los pagos se aplican directamente (o aparecen como retenidos) en el momento. Quizá sea diferente con otros bancos.

Curve también ofrece algunas opciones interesantes, como una función “anti-vergüenza” que permite que el anillo aplique automáticamente otra tarjeta si detecta que nos hemos quedado sin saldo en la principal. También ofrece un programa de puntos que bonifica el realizar compras con el anillo.

También te puede interesar