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Tecnología

Una quemadura de sol en California le dio a esta química la idea para crear una batería molecular que podría almacenar energía solar durante décadas

Grace Han, profesora de la Universidad de California en Santa Bárbara, estaba leyendo sobre cómo el ADN humano se daña con el sol cuando tuvo la intuición que cambió su investigación. El sistema que desarrolló logró hervir agua con energía solar almacenada, tiene mayor densidad energética que las baterías de iones de litio, y no quema nada para liberar calor
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Grace Han llegó al sur de California desde Boston y sintió el sol de una manera que nunca había experimentado. Unas pocas horas al aire libre y su piel ya lo acusaba. Como profesora de química, reaccionó como lo haría cualquier científica: leyó. Y mientras investigaba cómo las moléculas de ADN se retuercen y dañan bajo la radiación ultravioleta, encontró algo que no estaba buscando: la pista de una tecnología de almacenamiento de energía que podría cambiar la forma en que calentamos nuestros hogares.

La trampa de ratones molecular: cómo funciona MOST

La tecnología se llama MOST: almacenamiento molecular de energía solar termal, por sus siglas en inglés. La idea central es usar moléculas que cambian de forma cuando absorben luz solar, almacenando energía en esa tensión estructural, como si se armara una trampa. Luego, cuando se las estimula a volver a su forma original, liberan esa energía en forma de calor. Los sistemas MOST pueden almacenar energía durante meses o incluso años sin necesidad de baterías convencionales, sin quemar nada y sin emisiones.

Los investigadores llevan décadas buscando moléculas adecuadas para este proceso, con resultados limitados. Lo que cambió la ecuación para Han fue observar cómo la naturaleza ya había resuelto el problema. Millones de años de evolución produjeron en ciertas plantas y animales una enzima llamada fotoliasa, capaz de reparar de forma eficiente y repetible exactamente el tipo de moléculas retorcidas por el sol que Han necesitaba para su sistema. «Son muy, muy pequeñas», explica la investigadora. «Y pueden almacenar una enorme cantidad de energía por masa».

El vial que hirvió agua con energía almacenada: el resultado que sorprendió al campo

En un estudio publicado en febrero de 2026, Han y su equipo en la Universidad de California en Santa Bárbara describieron el sistema MOST más prometedor registrado hasta la fecha en términos de densidad energética. El resultado más llamativo fue práctico y visual: el sistema acumuló suficiente energía para hervir una pequeña cantidad de agua en lo que Han describió como «una pequeñísima tetera» dentro de un vial de laboratorio. «Cuando pude ver el video y vi lo rápido que toda la solución estaba hirviendo, fue realmente extraordinario», recuerda.

Los números respaldan el entusiasmo. El sistema alcanzó una densidad energética de 1,65 megajulios por kilogramo, significativamente superior a la de las baterías de iones de litio convencionales, que son actualmente el estándar en teléfonos y vehículos eléctricos. Tal como reporta BBC News Mundo, el investigador Kasper Moth-Poulsen, de la Universidad Politécnica de Barcelona, que no participó en el estudio pero siguió sus resultados, lo describió como «realmente sorprendente»: los mejores sistemas anteriores llegaban a 1 megajulio por kilogramo.

Lo que todavía no funciona —y lo que podría funcionar muy bien

El sistema tiene limitaciones reales que sus propias creadoras reconocen. La longitud de onda que activa el cambio de forma de las moléculas es de 300 nanómetros, una forma de luz ultravioleta que llega del sol pero en cantidades muy pequeñas, lo que reduce la eficiencia de captación. Y para liberar la energía almacenada, el detonante actual es ácido clorhídrico, una sustancia corrosiva que debe neutralizarse tras cada uso. Han trabaja en superar ambas limitaciones.

Otro desafío estructural es el espesor: las moléculas deben extenderse en capas delgadas para que la luz pueda penetrarlas, lo que complica el escalado del sistema. En formato líquido, se requiere bombear el material de un lado al otro, lo que agrega costos y puntos de fallo mecánico. Algunos investigadores del campo, como John Griffin de la Universidad de Lancaster, trabajan en versiones de estado sólido que podrían tomar la forma de revestimientos transparentes para ventanas, capaces de liberar calor para evitar condensación o calentar habitaciones.

Por qué esta tecnología importa más allá del laboratorio

La descarbonización del calor es uno de los problemas más difíciles de la transición energética. La electricidad puede generarse con renovables, pero el calor —para industrias, edificios, agua— sigue dependiendo en su mayoría de combustibles fósiles. Los sistemas MOST ofrecen una alternativa que opera sin quemar nada, puede instalarse en cualquier parte del mundo sin depender de cadenas de suministro de combustibles, y podría almacenar energía durante décadas, algo imposible para las baterías térmicas convencionales que retienen calor solo por horas o días.

Es un campo todavía pequeño —Moth-Poulsen estima que la conferencia anual de la tecnología MOST reúne a unas 70 personas, «básicamente toda la comunidad en el mundo»—, pero el resultado del equipo de Han llega en un momento en que la búsqueda de alternativas a los combustibles fósiles para calefacción tiene urgencia real. «Es una gran ciencia», resumió Harry Hoster, de la Universidad de Duisberg-Essen. «Es hermoso que hayan logrado obtener esta funcionalidad correctamente».

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