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Juegos

RUBATO: el plataformas que parece absurdo… hasta que todo encaja

Hay juegos que se entienden en segundos… y otros que necesitan que los juegues para empezar a comprenderlos. RUBATO pertenece claramente al segundo grupo. A simple vista parece un plataformas experimental con estética caótica, pero basta avanzar unos minutos para notar que hay algo más: una mezcla inusual de mecánicas, narrativa fragmentada y un tono que oscila constantemente entre lo absurdo y lo inquietante.
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Tiempo de lectura 3 minutos

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Un futuro donde nada tiene sentido… y eso es parte del misterio

La historia sitúa al jugador en un futuro lejano, en el año 12.012, donde lo poco que queda del universo ha sido moldeado por decisiones extremas del pasado. Una corporación logró imponerse tras un evento catastrófico ligado a armas biológicas, dejando un sistema fragmentado y profundamente inestable.

Pero el escenario pronto se vuelve aún más desconcertante. El sistema solar ya no existe, la población comienza a desaparecer sin explicaciones claras y los experimentos continúan en un mundo que parece al borde del colapso. Sin embargo, el punto de quiebre no llega con una gran revelación, sino con una situación absurda que rompe cualquier lógica narrativa.

Ese contraste define el tono del juego desde el inicio. RUBATO no busca dar respuestas inmediatas, sino generar preguntas. Y lo hace a través de fragmentos, pistas y situaciones que obligan al jugador a interpretar lo que está ocurriendo.

RUBATO: el plataformas que parece absurdo… hasta que todo encaja
© RUBATO – Launch Trailer – Youtube.

Un plataformas que convierte la física en su lenguaje

En lo jugable, RUBATO se aleja de los esquemas tradicionales del género. Aquí no se trata solo de saltar plataformas, sino de interactuar con el entorno de formas poco convencionales. El protagonista utiliza su lengua como herramienta principal, permitiendo engancharse a objetos, manipular elementos del escenario e incluso enfrentarse a enemigos.

Este sistema transforma cada nivel en un espacio de experimentación. No hay un único camino claro, sino múltiples posibilidades que dependen de cómo el jugador decide interactuar con el entorno.

El diseño de niveles refuerza esa idea. En lugar de recorridos lineales, el juego presenta zonas compactas pero cargadas de secretos, rutas alternativas y pequeños desafíos. Desde escenarios tan inusuales como una gigantesca panadería hasta ciudades con estructuras caóticas, cada área parece construida para sorprender.

La progresión gira en torno a la recolección de fragmentos que ayudan a reconstruir lo que queda del sistema. Pero más allá del objetivo, lo importante es el proceso: explorar, probar y entender cómo funciona ese mundo.

Entre el humor absurdo y una historia que se vuelve más profunda

Uno de los aspectos más llamativos de RUBATO es su tono. El juego no teme ser extraño, ni cambiar de registro sin previo aviso. Puede pasar de una situación completamente ridícula a un momento cargado de significado en cuestión de segundos.

Esa inestabilidad no es un defecto, sino parte de su identidad. Los personajes, los diálogos y las situaciones construyen una narrativa que juega constantemente con las expectativas del jugador.

Detrás de esta propuesta hay un desarrollador independiente que ha optado por mantenerse en segundo plano, dejando que el juego se explique por sí mismo. Esta decisión refuerza el aura de misterio que rodea al proyecto, como si incluso su origen formara parte del relato.

Un juego que no busca gustar a todos… pero sí dejar huella

RUBATO ya está disponible en PC y consolas desde el 20 de marzo, y se presenta como una de esas experiencias que difícilmente pasan desapercibidas. No es un juego convencional ni pretende serlo.

Su mezcla de mecánicas, narrativa fragmentada y tono impredecible lo convierten en una propuesta arriesgada, pero también en una de las más interesantes dentro del panorama independiente actual.

Porque a veces, lo más valioso no es entender un juego desde el primer momento… sino descubrir, poco a poco, qué es lo que realmente intenta decir.

Fuente: Kotaku.

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