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Ciencia

Sacaron del mar el primer barco romano completo extraído en España: llevaba 1.700 años bajo la arena de Mallorca y adentro había garum premium, símbolos cristianos y una moneda ritual de la época de Constantino

El Consell de Mallorca culminó en julio de 2026 la extracción íntegra del pecio Ses Fontanelles, un mercante romano del siglo IV d.C. hundido en la bahía de Palma, en lo que constituye el primer rescate completo de un barco romano en España. Entre sus más de 300 ánforas aparecieron restos de 'liquaminis flos', el garum más caro del Imperio, sellos cerámicos con símbolos cristianos y una moneda acuñada en la actual Croacia colocada bajo el mástil como ritual de buena fortuna
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Durante siglos, miles de bañistas nadaron sobre él sin saberlo. El pecio Ses Fontanelles reposaba a apenas dos metros de profundidad bajo la arena de la bahía de Palma, Mallorca, completamente invisible hasta que en 2019 un temporal removió el fondo y dejó al descubierto varios cuellos de ánforas que el buceador local Félix Alarcón detectó por casualidad. Siete años después, el Consell de Mallorca culminó la operación arqueológica más ambiciosa de la historia subacuática española: sacar del mar, íntegro y pieza por pieza, el primer barco romano completo jamás extraído en España.

La operación concluyó el 30 de junio de 2026, tras cuatro meses de trabajo continuo, de lunes a domingo, por un equipo de unas 15 personas que incluyó arqueólogos de la Universitat de les Illes Balears, la Universitat de Barcelona y la Universidad de Cádiz, con la colaboración del Centro de Buceo de la Armada. Se recuperaron más de 600 piezas entre fragmentos del casco y elementos del cargamento.

Una moneda croata, un rito romano y la fecha exacta del naufragio

El Ses Fontanelles era un mercante de unos 12 metros de eslora y entre 5 y 6 metros de manga que zarpó desde la región de Cartagena cargado con más de 300 ánforas. Los investigadores creen que su destino era Roma u otro gran puerto del Mediterráneo occidental. La fecha del naufragio pudo establecerse con precisión gracias a un hallazgo bajo el mástil: una moneda acuñada en Siscia, la actual ciudad croata de Sisak, que data del año 320 d.C. Su posición no fue casual. En la tradición romana era común depositar una moneda bajo el mástil al construir un barco como rito fundacional para garantizar su buena fortuna. Que la moneda más reciente encontrada data del 320 d.C. sitúa el naufragio en torno a esa fecha, durante el reinado del emperador Constantino.

Garum de lujo, vino, aceite y posibles autoridades eclesiásticas

Anfora
© Por H. Dressel – File:Tituli picti dressel.jpg, Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=16491553

El cargamento es uno de los más informativos jamás recuperados de un pecio romano. Los análisis de residuos orgánicos en las ánforas identificaron restos de liquaminis flos, una variante premium del garum, la salsa de pescado fermentado que fue uno de los grandes productos comerciales del Imperio romano. Esta variedad de calidad superior se elaboraba principalmente con boquerones (Engraulis encrasicolus) y, en menor medida, con sardinas, y era especialmente apreciada en los mercados más ricos del Mediterráneo. Otras ánforas contenían aceite, vinos y mostos fermentados para la conservación de frutas.

Uno de los hallazgos más sorprendentes fue los símbolos cristianos encontrados en algunos de los sellos cerámicos, lo que sugiere que parte del cargamento pudo haber sido enviado por autoridades eclesiásticas en un momento de profunda transición religiosa del Imperio: precisamente el siglo IV es la época en que el cristianismo pasa de ser perseguido a convertirse en la religión oficial de Roma. Si la interpretación se confirma, el Ses Fontanelles sería un testimonio directo de esa transformación.

Entre los sellos y las inscripciones pintadas en las ánforas, los llamados tituli picti, los investigadores identificaron nombres de mercaderes, escribas y referencias fiscales vinculadas al transporte, una documentación comercial de primer orden para entender cómo funcionaban las redes de distribución del Mediterráneo tardorromano. El Ses Fontanelles también aportó una nueva tipología anfórica, bautizada como tipo Ses Fontanelles I, exclusiva de este pecio y no documentada en ningún otro yacimiento conocido.

Una vela de 1.700 años, el primer timón de espadilla documentado en España y cuatro anclas

Más allá del cargamento, la excavación recuperó objetos de una rareza excepcional. Un gran fragmento de la vela original de la embarcación, un hallazgo prácticamente único en la arqueología subacuática española, y el primer mando de timón de espadilla documentado en España, una pieza clave para estudiar la maniobrabilidad de este tipo de naves. También aparecieron cuatro anclas, cestas completas, restos de cuerdas y cabos, objetos personales de la tripulación como dos zapatos (uno de cuero, otro de esparto) y una lámpara de aceite con la imagen de la diosa Diana, y hasta un taladro de arco utilizado para reparaciones en alta mar.

El excepcional estado de conservación se explica por las condiciones del fondo: el ambiente anóxico bajo la arena, combinado con la poca profundidad, creó una especie de cámara sellada que preservó tanto la madera del casco como el contenido de las ánforas durante 1.700 años. Muchas de ellas mantenían aún sus tapones sellados con restos de su contenido original.

Qué pasa ahora: cinco años de laboratorio antes de la exposición

El rescate del Ses Fontanelles no es el final del proyecto sino, como señaló la vicepresidenta del Consell de Mallorca Antònia Roca, «el comienzo de una nueva etapa de investigación y conservación». Las más de 600 piezas permanecerán al menos un año en un campamento especializado instalado en el castillo de San Carlos en Palma, donde serán desalinizadas y estabilizadas. Después serán trasladadas al Museo Nacional de Arqueología Subacuática (ARQUA) en Cartagena para tratamientos de restauración que los especialistas calculan que durarán al menos cinco años en total.

Miguel Ángel Cau, codirector científico del proyecto por la Universitat de Barcelona, resumió el alcance del hallazgo: «Hemos alcanzado el objetivo principal que nos marcamos hace cinco años, que era recuperar íntegramente el pecio para garantizar su preservación. Ahora comienza una etapa igual de importante: el trabajo de laboratorio, donde cada pieza será estudiada para seguir reconstruyendo la historia de esta embarcación». Una primera exposición temporal con parte del cargamento está prevista para noviembre de 2026 en el Centro Cultural la Misericòrdia de Palma, según detalló Forbes España en su cobertura del cierre de la operación.

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