Samsung se tambalea: su estrategia con los chips enfrenta serios desafíos
La situación de Samsung en la industria de los semiconductores se ha vuelto preocupante. A pesar de ser líder en el mercado de memorias con una cuota del 40%, los ingresos de la compañía cayeron un 37,5% en 2023 según Gartner. Además, las perspectivas para 2025 no son alentadoras, con una posible desaceleración global del sector según DigiTimes Asia. Esto ha obligado a Samsung a reevaluar su estrategia y ajustar sus planes de expansión.
Retrasos en sus plantas de semiconductores
Samsung ha decidido retrasar la construcción de sus plantas en Taylor (EE.UU.) y Pyeongtaek (Corea del Sur), clave para su expansión en la industria de chips. Aunque estos proyectos no han sido cancelados, la compañía ha postergado la compra de equipos de fabricación de semiconductores a empresas como ASML y Tokyo Electron. La razón principal de esta demora es la falta de clientes importantes para la planta de Taylor, un problema que está poniendo en riesgo su estrategia a medio plazo.
Un proyecto clave sin grandes clientes
La planta de Taylor está diseñada para producir circuitos integrados por encargo, un paso fundamental para que Samsung compita con TSMC. Sin embargo, en la actualidad, la fábrica se ha convertido en un «activo varado», un recurso que no puede generar ingresos debido a cambios en el mercado. Aunque el objetivo es que la planta inicie la producción en 2026, su apertura estaba originalmente programada para 2024, lo que pone a Samsung en una posición difícil.
TSMC sigue avanzando sin frenos
Mientras tanto, TSMC, el mayor fabricante de chips del mundo, continúa su expansión con fuerza. En los últimos cinco años, la cuota de Samsung en el mercado de fabricación de chips por encargo ha caído al 11%, mientras que TSMC ha crecido hasta alcanzar el 61,7%. Estos retrasos en la planta de Taylor no hacen más que agravar la situación de Samsung, que se enfrenta a una competencia cada vez más sólida.