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Mundo

Se propaga en Norteamérica una enfermedad como la de la vaca loca y aumenta la preocupación

Los funcionarios de Vida Silvestre de EE.UU. y Canadá informaron sobre casos de enfermedades crónicas de deterioro donde antes no se habían detectado.
Por Ed Cara Traducido por

Tiempo de lectura 4 minutos

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Una noticia bastante mala para terminar 2025: los funcionarios del área de vida silvestre hacen sonar la alarma sobre una peligrosa enfermedad que afecta los cerebros de los ciervos en Norteamérica.

En las últimas semanas, en Arkansas, Wisconsin y Manitoba, Canadá, se informaron casos de la enfermedad del desgaste crónico o del ciervo zombi  (CWD, sus siglas en inglés), en áreas nuevas. Es una enfermedad parecida a la de la vaca loca que puede propagarse con facilidad entre los ciervos y su tasa de mortalidad es del 100%. Además de su impacto ecológico, la infección también podría representar un potencial riesgo para la salud humana, en particular para los cazadores.

La proteína zombi

Los priones tal vez sean el patógeno más extraño que hay.

Son la forma mal plegada de una proteína normalmente inocua que hay en el cerebro (a veces se la llama proteína prión). Cuando un prión aberrante encuentra a su contraparte, de algún modo lo obliga a plegarse mal también, como si se tratara de una infección por zombis. Con el tiempo este creciente ejército de priones defectuosos destruye el cerebro del animal, y acaba por matarlo.

Las enfermedades por priones aparecen en varios animales, y en los humanos. La peor tal vez sea la encefalopatía espongiforme bovina, conocida como enfermedad de la vaca loca. Como si estuvieran locos los animales – vacas, ciertos y otros cérvidos – afectados por la CWD tendrán síntomas neurológicos como confusión, dificultad para caminar y rápida pérdida de peso (es lo que define el deterioro).

Es una enfermedad que se descubrió en EE.UU. hace más de 50 años, aunque a la ciencia le llevó más tiempo determinar que la causaban los priones. Se ha estado propagando por Norteamérica desde entonces y se han documentado casos en al menos 36 estados y cuatro provincias de Canadá.

A mediados de diciembre la Comisión de Caza y Pesca de Arkansas informó sobre tres casos de CWD en ciervos de cola blanca capturados por cazadores. Los casos se encontraron en los condados de Grant y Sevier, donde nunca antes se había detectado un caso de CWD (el primer caso de Arkansas se informó en 2016). La semana pasada el Departamento de Recursos Naturales de Wisconsin confirmó el primer resultado positivo de CWD en un ciervo del condado de La Cross. Y esa misma semana el área de Futuros Nativos y Recursos naturales de Manitoba informó sobre cinco casos nuevos de CWD, dos de los cuales se encontraron en áreas donde antes no había aparecido la enfermedad (el primer caso de CWD de Manitoba se documentó en 2021).

Por qué importa

La creciente presencia de CWD en Norteamérica causa preocupación por varias razones.

La CWD puede transmitirse con relativa facilidad en comparación con otras enfermedades de priones como la de la vaca loca y la de Creutzfeldt-Jacob (CJD), la enfermedad de priones más común aunque infrecuente que afecta a los humanos. La CWD se propaga directamente a través del contacto con animales infectados y fluidos corporales como la saliva, pero también por priones que quedan en el ambiente junto con la orina o las heces. Eso significa que la CWD tiene el potencial de causar brotes sostenidos de la enfermedad en poblaciones de ciervos silvestres y cautivos.

Está también el peligro, teórico aunque preocupante, de que se transmita a los humanos. La enfermedad de la vaca loca dio lugar a brotes de CJD en humanos cuando la gente consumió la carne que estaba contaminada. Existe la posibilidad de que pueda ocurrir algo parecido con los cazadores que comen carne contaminada con CWD. El año pasado, por ejemplo, un equipo de investigadores argumentó ante el informe de un caso que dos cazadores que murieron a causa de CJD podrían haberse infectado al consumir carne de ciervo infectado.

Son casos que no se han vinculado de manera determinante con la CWD, y hay científicos que expresan escepticismo en lo referido a la relación. Pero los estudios experimentales han brindado evidencia mixta de los riesgo de transmisión a los humanos, al menos por ahora.

De todas maneras la CWD sigue siendo un riesgo creciente para los ciervos y las industrias humanas que dependen de ellos. Por eso, aunque la CWD nunca nos perjudique directamente, sí podría causar un grave desastre ecológico, con brotes importantes que podrían afectar a poblaciones de ciervos y a su vez, a otras especies del área, causando el cierre de los criaderos de ciervos que representan una industria de US$7,9 mil millones. Por eso los funcionarios de Wisconsin han ampliado la prohibición existente de alimentar o poner carnadas en el condado de La Crosse (las carnadas pueden atraer a numerosos ciervos a un área). Mientras tanto, se aconseja que los cazadores no coman carne de ciervo si no ha sido analizada, o si se confirmó que está contaminada con CWD.

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