Desde los tiempos más antiguos los seres humanos se han preguntado por la existencia de la vida fuera de la Tierra. En el siglo XX la ciencia empezó su búsqueda activa por encontrar pruebas de vida. No hace falta decir que no encontramos nada. Aunque pasaron décadas y la tecnología sigue avanzando día tras día ¿qué pasa si seguimos con las manos vacías?
En un trabajo de investigación publicado el lunes en The Astronomical Journal, un equipo internacional de investigadores se enfrentó a esta pregunta argumentando que lo que no logramos encontrar igualmente puede acabar siendo de valiosa información. Sugieren que identificar una cantidad de exoplanetas sin vida podría dar a los científicos la capacidad de determinar con confianza si la vida más allá de la Tierra es algo común, o raro e infrecuente.
Específicamente, los investigadores utilizaron avanzados modelos estadísticos para demostrar que si no se encuentra evidencia de vida en 40 a 808 exoplanetas, podemos inferir que menos del 10 al 20% de los planetas similares en el universo podrían albergar vida. Si bien puede no parecer impresionante, representaría el límite techo para la prevalencia de la potencialidad de vida más allá de la Tierra, y ese es un límite del que carecemos hoy. Pero dicho eso, incluso el 10% de los planetas de la Vía Láctea sumarían al menos unos 10 mil millones de mundos.
“Un resultado como ese podría representar un punto de inflexión”, dijo en declaraciones del Instituto SETI Daniel Angerhausen, autor principal del estudio y astrobiólogo del ETH Zurich. “Incluso si no encontramos vida, finalmente podremos cuantificar lo raro o lo común que podrían ser los planetas que tengan biofirmas”.
Las biofirmas son indicadores de procesos biológicos y por ello, potenciales signos de vida tal como la conocemos. También hay que señalar que todos los cuerpos que parecen planetas y están fuera de nuestro sistema solar, técnicamente se conocen como exoplanetas, en tanto que la palabra “planetas” se refiere a los ocho que orbitan en torno a nuestro sol (aunque esto podría cambiar pronto). Sin embargo hay científicos que se refieren a los exoplanetas como planetas, solo para simplificar.
Los resultados del estudio tienen particular significancia en el contexto de las próximas misiones para investigar biofirmas en los exoplanetas que se parecen ala Tierra, como las del Observatorio de Mundos Habitables de la NASA (HWO) o el Gran Interferómetro de Exoplanetas liderado por Europa (LIFE). Son misiones que podrían estudiar exoplanetas en cantidad suficiente como para alcanzar el tipo de conclusión que el estudio presenta.
Cuál es el inconveniente
El gran inconveniente con el modelo estadístico de Angerhausen y su equipo es que depende mayormente de la precisión de las observaciones individuales de los científicos. Errores como las falsas detecciones negativas podrían torcer los resultados a escala mayor. Incluso la posibilidad de qe un instrumento no detectara una biofirma podría minar la confiabilidad de las afirmaciones en cuanto a la prevalencia de la vida extraterrestre.
“No se trata de cuántos planetas observemos, sino de la certeza que pudiéramos tener en ver o no ver o que estamos buscando”, explicó Angerhausen, que trabaja con el instituto SETI. “Si no somos cuidadosos y nos confiamos demasiado en nuestra capacidad para identificar vida, hasta un estudio importante podría llevarnos a resultados errados”. En otras palabras, los próximos estudios deben considerar con mucha atención las incertidumbres y los sesgos de cada investigación.
En última instancia, los investigadores subrayan el hecho de que todo resultado científico, incluyendo a los que parezcan una desilusión, puede enseñarnos lecciones valiosas si aceptamos la incertidumbre y nos formulamos las preguntas correctas”.