En 1960 un aldeano encontró algo truculento y aterrador en la cueva de Petralona, Grecia: un cráneo humanoide fusionado con la piedra de la cueva, y con una protuberancia en la frente. Desde entonces la ciencia ha intentado determinar la antigüedad del extraño espécimen, y entender cómo llegó allí. Pero hasta ahora sus esfuerzos sólo han resultado en una ventana de tiempo demasiado extensa, de entre 170.000 y 700.000 años.
No ayudaba tampoco la ambigua posición del cráneo, por lo que el equipo de investigadores decidió analizar más bien la protuberancia, similar a la de un unicornio. A su vez, lograron reducir la ventana de tiempo de su potencial antigüedad, y sugieren que podría ser de un misterioso homínido antiguo.
Publicaron su trabajo el mes pasado en Journal of Human Evolution.
Una especie misteriosa
“La primera vez que vi el cráneo fue en 1971 cuando viajaba por Europa, preparando mi doctorado”, le dijo a Gizmodo Chris Stringer, antropólogo del University College London y coautor del trabajo.
“Se dijo en ese momento que se trataba de un Homo erectus o un Neandertal, pero para mí no era ninguno de los dos. Así empezó mi idea de que había otra clase de humano en Europa”.
Stringer y su equipo llevaron a cabo un estudio de datación en la protuberancia de calcita que tiene el cráneo. La datación por series de uranio es una técnica de datación radiométrica para formaciones geológicas que se basa en la desintegración radiactiva de determinadas formas de átomos de uranio. La calcita es un mineral común que suele formar las estalactitas y estalagmitas de las cuevas a medida que el calcio del agua que filtra por la piedra reacciona con el dióxido de carbono. Y de hecho, la calcita que tiene en la frente el cráneo de Petralona es una estalagmita. Utilizando esta perspectiva, los investigadores llegaron a la conclusión de que el cráneo tiene al menos 290.000 años de antigüedad.
Pero para saber si su datación es precisa, habría que saber durante cuánto tiempo “había estado el cráneo allí antes de que se formara la capa de calcita”, dijo Stringer. Su teoría es que la calcita probablemente comenzó a formarse poco después de que el cráneo apareciera en la cueva. “Si es así, la antigüedad calculada es también la que corresponde al fósil”, afirmó.
Lo mejor sería averiguar la antigüedad del cráneo directamente, por ejemplo con una muestra de uno de los dientes. Pero para eso la Universidad Aristotle de Tesalónica, donde está el cráneo en el Museo de Geología, Paleontología y Paleoantropología, tiene que estar de acuerdo.
Un vecino del neandertal
El equipo concuerda con la hipótesis de que el cráneo de Petralona, por su morfología, perteneció a alguien de un grupo más primitivo que los Homo sapiens y neandertales. Su nuevo cálculo de antigüedad mínima refuerza la teoría de que este misterioso grupo era al menos contemporáneo de los neandertales durante la última parte del Pleistoceno medio de Europa, hace unos 430.000 a 385.000 años.
“Lo que creo desde 1981 es que este grupo de humanos habitó África, Europa, y probablemente también Asia. El primer espécimen con nombre en ese grupo corresponde a una mandíbula hallada en 1907 en Alemania y que en 1908 se denominó Homom heidelbergensis, una especie nueva que se halló cerca de Heidelberg”, explicó Stringer. “Para el cráneo de Petralona me guié por esa especie y creo que es probable que pertenezca a los heidelbergensis”.
La hipótesis de Stringer está en línea con otros trabajos de investigación que trazan similitudes entre el cráneo de Petralona y el cráneo Kablowe de Zambia, un fósil con unos 300.000 años de antigüedad, que también podría corresponder a los restos de un H. heidelbergensis.
Aunque Stringer había propuesto que la especie probablemente fuera un ancestro común a los Homo sapiens y los neandertales, ha cambiado de opinión. “Diría que ahora el heidelbergensis es una rama aparte que coexistió con los sapiens y los neandertales, y que es mucho más antigua, tal vez más de un millón de años”.