SpaceX

El lanzamiento de SpaceX fue espectacular, convirtiendo al Falcon Heavy en el cohete más potente del mundo y cautivándonos con los aterrizajes sincronizados de sus dos núcleos laterales. Sin embargo, la carga útil era el propio Tesla Roadster de Musk con un maniquí con traje espacial en el asiento del conductor.

Por esta razón nos hacemos la siguiente pregunta, si existiese alguna forma de que pudiéramos traer de vuelta el coche del espacio, ¿seguiría funcionando?

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La respuesta es complicada. Pero probablemente no.

“Si lo traes de vuelta pronto, no hay ninguna razón por la que no pueda conducirse”, me explicó Scott Bolton, investigador principal de la misión Juno. Claro, siempre que de alguna manera podamos encontrar el coche y traerlo de vuelta pronto. Pero el automóvil no regresará pronto. El Roadster rojo brillante se dirige hacia una órbita elíptica a unos 250 millones de millas de la Tierra, donde orbitará el Sol durante cientos de millones de años. Tal vez incluso miles de millones, en caso de que evite un golpe directo con algún asteroide o una colisión con Marte.

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En primer lugar, está el vacío obvio del espacio. “Supongo que algunas partes necesitarían ser reemplazadas si el coche que lanzaron fuera exactamente como los que venden”, contó el astrofísico Summer Ash a Gizmodo en un mensaje directo por Twitter. “Cualquier cosa hecha de goma o caucho probablemente se congele y/o agriete cuando se exponga al vacío del espacio, así que creo que esas piezas necesitarían cambiarse ...” Ah, y los tubos podrían explotar por la baja presión.

Bolton especuló que quizás si tuviera paneles solares, el automóvil podría conducir en Marte. Después de todo, no necesita oxígeno como lo hace un motor de combustión.

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“Sin embargo”, dijo, “es posible que sea bombardeado por partículas de alta energía”. Y eso es un problema. Es un vehículo eléctrico con piezas computarizadas y una batería sensible. Sin un blindaje o una atmósfera que lo proteja, los rayos cósmicos y la alta radiación del cinturón de Van Allen podrían congelar los circuitos. No es un problema inmediato, pero cuanto más tiempo pase expuesto a la radiación, mayor será la probabilidad de que los pequeños componentes eléctricos se degraden. Y el automóvil se dirige directamente a través del cinturón, como cuentan en Inverse o el propio Musk.

Hay un montón de otras preocupaciones que nos contó una fuente de la NASA que pidió permanecer en el anonimato, como el ciclo térmico: el calentamiento y enfriamiento desigual de los metales en el automóvil que podrían introducir tensiones que normalmente no están presentes en la Tierra. Los enlaces del coche podrían romperse, los micrometeoritos podrían impactar, y los metales podrían pegarse a través de la soldadura en frío. El vehículo moriría en una muerte de mil tipos de cortes.

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A diferencia de nosotros, escritores de webs que veían algo que cuesta mucho más que nuestros salarios anuales arrojados al espacio, Musk no estaba preocupado. “No estoy preocupado por el coche”, dijo en una conferencia de prensa. “Estará bien, y es la menor de mis preocupaciones”.