
Según los datos oficiales, solo en Estados Unidos hay varios casos diarios de niños pequeños que se acaban tragando una batería o pila que se encuentran en la casa. Se trata de un accidente que puede llegar a ser fatal, aunque un producto común de la cocina podría servir para mitigar los efectos.
Cuentan los investigadores del estudio que las lesiones graves causadas por la ingestión de pilas de botón (BBI), las pequeñas baterías que podemos encontrar en muchos aparatos electrónicos, han provocado un gran aumento de las hospitalizaciones, y en algunos casos pueden causar un daño tremendo si se atascan en el esófago.
Por franjas de edad, los niños de hasta seis años corren el mayor riesgo de sufrir complicaciones de BBI debido a su tamaño corporal más pequeño, lo que aumenta la posibilidad de que una batería ingerida se atasque en el esófago, especialmente las CR2032 de 20 milímetros.
En este caso, en tan solo dos horas una batería atascada puede causar quemaduras graves, ya que su superficie cargada negativamente hace un contacto prolongado con el tejido conductor del esófago que produce una corriente eléctrica y descompone el agua cercana en un fluido altamente corrosivo.

Si esto le ocurriera a tu hijo, lo primero que debes hacer es buscar atención médica inmediata, ya que una batería alojada podría requerir una extracción endoscópica urgente. Sin embargo, mientras esperas ayuda médica, los investigadores ahora dicen que hay algo que podemos hacer para mitigar el riesgo de lesiones en los tejidos, un condimento que solemos tener en las cocinas: la miel.
Al parecer, puede ayudar cuando se da antes de que el paciente llegue al hospital, administrada a 10 mililitros cada 10 minutos para niños mayores de un año (hasta seis dosis). La nueva recomendación se basa en un estudio que exploró la mitigación de lesiones causadas por bloqueos de pilas de botón en el esófago utilizando un modelo animal de cerdos jóvenes.
En dicho experimento, probaron una variedad de líquidos domésticos diferentes (como miel, jarabe de arce, Gatorade y jugos de frutas) para ver si alguno de ellos ayudaba a minimizar la lesión tisular resultante del alojamiento de la pila en el esófago del animal. Los resultados arrojaron que la pila y un producto llamado Carafate que se usa para tratar úlceras y otras afecciones estomacales mostraron resultados óptimos. Según los autores:
En el período crucial entre la ingestión de la pila de botón y la extracción endoscópica, la ingestión temprana y frecuente de miel en el hogar y Carafate en el entorno clínico tiene el potencial de reducir la gravedad de las lesiones y mejorar los resultados de los pacientes. Las impactaciones esofágicas de BB son graves, lo que confiere un alto riesgo de complicaciones debilitantes e incluso la muerte. Nuestros estudios en cadáveres y animales vivos respaldan que la intervención temprana con miel o suspensión de Carafate es claramente mejor que no hacer nada.

Ante las dudas surgidas en la comunidad tras la publicación del estudio, los investigadores aclararon que su trabajo solo buscaba ilustrar una opción de tratamiento potencial que podría alargar el período de tiempo muy corto antes de que ocurra la lesión tisular. “Nos enfrentamos a un peligro severo, un BB cáustico que genera rápidamente iones de hidróxido, y el reloj comienza a correr desde el momento en que se aloja en el esófago”, escribieron.
Sea como fuere, parece claro, como así recalcan los autores del estudio, que lo más importante y primordial en un caso de BBI es pedir ayuda médica urgente, y mientras se espera, la posibilidad de administrar la miel como estrategia de mitigación. [Canadian Medical Association Journal, ScienceAlert]