Entre 2022 y 2023, los alquileres aumentaron un 2,7%, pero los salarios solo aumentaron un 0,4%.
La diferencia es de 2,4 puntos porcentuales.
Un equipo del Instituto de Ciencias Básicas de Corea del Sur desarrolló una red neuronal capaz de aprender de dos familias de catalizadores distintas: los catalizadores monoatómicos sobre carbono y los óxidos de tipo perovskita. El sistema predijo una nueva clase de materiales híbridos para mejorar la reacción de evolución de oxígeno, uno de los grandes obstáculos de la electrólisis del agua.
En Silicon Valley, algunos jóvenes fundadores están dejando el alcohol para entrar en una cultura de productividad extrema: jornadas de 80, 90 e incluso 92 horas semanales, networking sin copas y ocio convertido en estrategia profesional. La tendencia encaja con la caída del consumo de alcohol entre jóvenes, pero también abre otra pregunta incómoda: ¿qué pasa cuando la sobriedad se convierte en una excusa para trabajar hasta romperse?
Un equipo de universidades de los Países Bajos y Alemania desarrolló Bee-Nav, un sistema de navegación inspirado en las abejas que permite a drones pequeños regresar a su base con una tasa de éxito del 99%, usando apenas 3,4 kilobytes de memoria, sin GPS y sin mapas precargados
Raven Resonance ha presentado Raven Prism, unas gafas que la compañía define como un “ordenador ambiental” con Linux integrado. Funcionan con RavenOS, no requieren un móvil para operar, se controlan con la mirada y la voz, y apuntan a desarrolladores, creadores y usuarios que quieren una plataforma más abierta que las gafas inteligentes tradicionales.
Los líderes de OpenAI, Anthropic, Google DeepMind y otras grandes tecnológicas se sentaron con el G7 para discutir cómo debería regularse la inteligencia artificial avanzada. La propuesta de una coalición internacional liderada por Estados Unidos abre una pregunta incómoda: quién debe poner límites a una tecnología controlada por muy pocas empresas.
En Shenzhen está apareciendo un nuevo tipo de empleo que parece sacado de una película de ciencia ficción: trabajadores que usan cascos de realidad virtual, guantes y sensores para controlar robots humanoides a distancia. El objetivo no es solo operarlos, sino enseñarles movimientos reales para que algún día puedan trabajar solos.