Ocho años después de su primer vuelo de prueba, Boeing consiguió una de las autorizaciones más esperadas de su historia reciente. La Administración Federal de Aviación de Estados Unidos certificó el 737 MAX 7, la variante más pequeña y de mayor alcance de la familia MAX.
La aprobación, concedida el 3 de agosto de 2026, confirma que el diseño cumple los requisitos estadounidenses de seguridad y aeronavegabilidad. La FAA también actualizó el registro que permite incluir el modelo dentro de la producción autorizada de Boeing.
No significa que los pasajeros vayan a encontrarlo inmediatamente en los aeropuertos. Boeing y Southwest Airlines, su principal cliente, todavía deben completar la configuración de los primeros ejemplares, preparar las operaciones y obtener los certificados individuales necesarios para cada avión.
El avión más pequeño de una familia marcada por la crisis
El 737-7 pertenece a la misma familia que los MAX 8 involucrados en los accidentes de Lion Air, en octubre de 2018, y Ethiopian Airlines, en marzo de 2019. Las dos tragedias causaron 346 muertes y provocaron la inmovilización mundial del programa.
Las investigaciones situaron en el centro del problema al MCAS, un sistema de control de vuelo diseñado para modificar el comportamiento del avión en determinadas condiciones. Tras los accidentes, Boeing tuvo que cambiar su software, limitar su capacidad de activación y hacer que comparara la información de dos sensores de ángulo de ataque, en lugar de depender de una única lectura. También se revisaron las alertas, los procedimientos de emergencia y la formación de los pilotos.

Aunque los accidentes no involucraron al 737-7, la crisis modificó por completo el contexto de su certificación. La FAA asegura que revisó directamente áreas como los controles de vuelo, los factores humanos, las advertencias para la tripulación y los análisis de seguridad.
Más de 1.000 horas de pruebas y un nuevo problema técnico
El programa de ensayos comenzó en 2018 e incluyó más de 1.000 horas de pruebas en tierra y en vuelo. Sin embargo, la revisión no se limitó a comprobar que el avión pudiera despegar, volar y aterrizar.
Uno de los últimos obstáculos apareció en el sistema antihielo de los motores. Durante los ensayos se detectó que su uso prolongado en determinadas condiciones podía sobrecalentar la entrada del motor y debilitar las estructuras cercanas. Boeing tuvo que rediseñar el sistema antes de obtener la aprobación.
La FAA también exigió modificaciones en el software de control de vuelo y en el sistema de alertas para proporcionar información más clara a los pilotos. Sus inspectores continuarán presentes en las plantas de Boeing para vigilar la fabricación, la gestión de seguridad y la cultura interna de la compañía.
Menos pasajeros, pero más alcance
El 737-7 está pensado para rutas que no necesitan la capacidad de sus hermanos mayores. Puede transportar entre 135 y 160 pasajeros en una configuración habitual de dos clases y alcanzar hasta 3.800 millas náuticas, aproximadamente 7.040 kilómetros.
Eso lo convierte en el modelo con mayor autonomía de la familia MAX. El 737-8 ofrece más asientos, pero reduce su alcance a unas 3.500 millas náuticas; el 737-9 y el todavía pendiente 737-10 aumentan nuevamente la capacidad a cambio de volar distancias menores.
La combinación puede resultar especialmente útil para rutas con menos demanda, aeropuertos situados a gran altitud o destinos donde el calor reduce el rendimiento de las aeronaves.
Southwest espera cientos de unidades
Southwest Airlines es el cliente de lanzamiento y una de las compañías más interesadas en el nuevo modelo. Al 23 de abril de 2026 mantenía pedidos firmes por 473 aviones MAX, incluidos 258 ejemplares del 737-7 y 215 del 737-8, antes de descontar diez MAX 8 recibidos durante el año.
Para la aerolínea, el MAX 7 permitirá reemplazar progresivamente antiguos 737-700 sin abandonar una flota centrada en una sola familia de aviones, lo que simplifica la formación, el mantenimiento y la gestión de repuestos.
La certificación representa una victoria importante para Boeing, pero no cierra la historia del programa. La aprobación estadounidense tampoco equivale automáticamente a una autorización global: otros reguladores deberán completar sus propios procesos antes de que el avión pueda operar en sus mercados.
Después de casi una década de revisiones, Boeing consiguió demostrar que el 737 MAX 7 puede avanzar hacia el servicio comercial. El siguiente desafío será menos espectacular, pero igual de importante: fabricarlo con regularidad, entregarlo a tiempo y recuperar la confianza que la crisis del MAX dejó profundamente dañada.