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Tecnología

La IA ya escribe relatos que gustan más que los humanos: el problema aparece cuando revela su identidad

Un estudio con más de 2.400 adultos descubrió que los relatos generados con ChatGPT recibieron mejores valoraciones que los escritos por personas. Sin embargo, la puntuación aumentaba todavía más cuando los participantes creían que el autor era humano, revelando que la etiqueta “creado por IA” continúa provocando rechazo.
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La mayoría de los lectores cree que podría reconocer una historia escrita por inteligencia artificial. En la práctica, esa seguridad parece estar bastante alejada de la realidad.

Una investigación publicada en Judgment and Decision Making concluyó que las personas apenas pudieron diferenciar los relatos creados por ChatGPT de aquellos escritos por autores humanos. Más sorprendente aún: los textos generados mediante IA fueron considerados, en promedio, de mayor calidad y más absorbentes.

Sin embargo, las puntuaciones cambiaron cuando los investigadores revelaron —de manera verdadera o falsa— quién supuestamente había escrito cada historia. Los lectores valoraron mejor un mismo relato cuando creían que procedía de una persona.

Una historia de IA disfrazada de humana recibió las mejores puntuaciones

En el primer estudio participaron 1.498 adultos reclutados mediante la plataforma Prolific. Cada persona leyó un relato escrito por un autor humano o generado mediante ChatGPT.

A la mitad se le dijo que la historia procedía de una persona y a la otra mitad que había sido creada por ChatGPT. La información no siempre coincidía con el origen real del texto. Después, los participantes evaluaron aspectos como la calidad de la escritura, la profundidad de los personajes y cuánto habían conseguido sumergirse en la narración.

Los relatos generados mediante IA obtuvieron mejores resultados tanto en calidad como en capacidad de absorción. No obstante, la etiqueta también tuvo un efecto independiente: las historias atribuidas a humanos recibieron puntuaciones superiores, aunque en realidad hubieran sido producidas por ChatGPT.

La combinación ganadora fue, por tanto, una historia escrita por IA que los lectores creían humana.

La IA ya escribe relatos que gustan más que los humanos: el problema aparece cuando revela su identidad
© Magnific

La mayoría no pudo distinguir quién había escrito cada relato

En los dos experimentos siguientes participaron otros 905 adultos. En esta ocasión, cada persona leyó historias de ambos orígenes y tuvo que identificar cuáles habían sido escritas por humanos y cuáles por inteligencia artificial.

En conjunto, sus respuestas no fueron mejores que una elección al azar. Esto significa que los participantes no encontraron señales suficientemente fiables para reconocer el origen de los textos.

La experiencia con literatura tampoco produjo una mejora significativa. En cambio, quienes afirmaban conocer mejor las herramientas de inteligencia artificial obtuvieron resultados ligeramente superiores, posiblemente porque estaban más familiarizados con sus patrones de redacción.

La claridad de la IA puede ser parte de la explicación

Deena Skolnick Weisberg, investigadora de la Universidad de Villanova y coautora del trabajo, plantea que los relatos artificiales podrían resultar más fáciles de procesar.

Los modelos suelen presentar los temas de manera directa, mantener estructuras previsibles y explicar con claridad las motivaciones de los personajes. La escritura humana, en cambio, puede apoyarse más en la ambigüedad, las insinuaciones o los significados que el lector debe reconstruir.

Eso no significa que la IA produzca literatura objetivamente superior. El experimento midió las reacciones inmediatas de un grupo de adultos ante un conjunto reducido de relatos. No evaluó novelas completas, estilos muy experimentales, originalidad a largo plazo ni el valor cultural de una obra.

Tampoco demuestra que los lectores prefieran siempre cualquier texto artificial. Los resultados dependen de las historias seleccionadas, del modelo empleado, de las instrucciones utilizadas para generarlas y del perfil de los participantes.

Saber que intervino una máquina cambia cómo juzgamos el texto

El hallazgo más revelador quizá no sea que ChatGPT consiguiera escribir relatos convincentes, sino que la percepción de la autoría modificara la experiencia de lectura.

Los participantes castigaron la misma historia cuando creían que procedía de una máquina. Para los investigadores, esto refleja una preferencia por la autenticidad humana y la creencia de que una obra literaria debería surgir de experiencias, intenciones y emociones reales.

La inteligencia artificial puede generar un texto claro, entretenido y difícil de distinguir de uno humano. Pero el estudio también demuestra que los lectores no juzgan únicamente las palabras que tienen delante: importa quién creen que las escribió.

 

 

Fuente: Sinc.

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