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Ciencia

Suculentas que brillan en la oscuridad: ¿el futuro de la iluminación ambiental?

Un truco muy simple utilizado por la ciencia hace que las hojas de estas plantas de interior tan apreciadas tengan un brillo especial.
Por Gayoung Lee Traducido por

Tiempo de lectura 3 minutos

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Las plantas luminosas son hermosas. Y resulta que hay un simple método para cargar partículas luminiscentes en las hojas de las suculentas para que se vean más lindas – y sean más útiles todavía.

En un trabajo publicado hoy en Matter los investigadores muestran suculentas que brillan en la oscuridad, recargándose con la luz del sol. Durante años la ciencia y la ingeniería han soñado con plantas que iluminen, fuente sustentable de luz, pero casi todos los intentos de ingeniería genética arrojaban resultados limitados.

El nuevo método no tiene que ver con la genética de las plantas. Los científicos inyectaron en las hojas unas diminutas partículas que brillan, sustancias fosforescentes con luminiscencia similares a las que se usan para los juguetes. Las suculentas iluminaban con una luz más brillante. Este método es mucho más económico que la ingeniería genética y hasta ahora no parece haber perjudicado a las plantas. Lo más importante es que ahora, las suculentas vienen en diferentes colores.

“Nos inspiró especialmente el hecho de que los materiales luminiscentes persistentes inorgánicos pueden ‘cargarse’ con la luz para luego liberarla lentamente”, le dijo Shuting Liu a Gizmodo, como autora principal y bioingeniera de la Universidad Agrícola del sur de China.

El equipo de Liu quería ver si podían integrar estos materiales fosforescentes en las plantas “para ir más allá de las usuales limitaciones de color en la luminiscencia de las plantas, de modo que tuvieran una forma nueva, independiente d ela fotosíntesis, de almacenar y liberar luz. Una planta-lámpara viva, que se carga con la luz”, explicó Liu.

Las suculentas son afines

Las suculentas no fueron las primeras en este trabajo. Tienen tejidos más gruesos, por lo que los investigadores suponían que las partículas quedarían atrapadas en la superficie, o en las raíces. Por eso pensaron que lo mejor sería usar plantas con hojas más delgadas como el potus dorado o el bok choy (acelga china).

Pero para su sorpresa, en sus experimentos vieron que las suculentas “tienen mayor capacidad de carga y una luminiscencia más uniforme”, según indican en su trabajo. Más específicamente, las partículas viajaban con mayor eficiencia por los angostos canales uniformes de las hojas de la Echeveria Mebina. Tras identificar a la mejor candidata, el equipo pasó por el método de ensayo y error hasta encontrar el tamaño ideal de las partículas, la presión y volumen de la inyección, y la porosidad del sustrato.

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©Liu et al., 2025.

Finalmente llegaron a una fórmula simple y de bajo costo, que carga las partículas en la pared celular mesofílica de la planta, sección de la hoja donde se da la fotosíntesis. Esta pared es “una pared luminiscente” que alberga a las partículas, según Liu. Cada partícula mide unos siete micrómetros, aproximadamente el ancho de un glóbulo rojo de nuestra sangre.

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©Liu et al., 2025

Dependiendo del tipo de sustancia las suculentas daban un tono de luz diferente – verde, rojo, o azul – y retenían su brillo después de ‘cargarse’ con luz solar o luz LED. Usando la luz verde que prefiere Liu, el equipo hizo un muro de suculentas luminosas para que su luz iluminara objetos cotidianos como un libro o una estatuilla.

“También me gustan los colores cyan y rojo porque son tan novedosos, y resulta impactante ver una planta viva que emite luz de diferentes colores”, dijo. “Esos tonos me hacen imaginar en el futuro una planta con luz blanca, visualmente agradable y potencialmente más práctica como luz ambiental”.
El nuevo logro pinta un futuro prometedor para la iluminación sustentable mediante el uso de plantas. Por ahora, Liu quiere “seguir con evaluaciones a largo plazo y rigurosas de bioseguridad”, para asegurar que sea un futuro que también resulte bueno para las suculentas.

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