Seguro que padres y cuidadores están acostumbrados a ver cómo el chupete de un bebé acaba en el suelo. Cuando esto ocurría con el de mi primer hijo, me apresuraba a limpiar el chupete sucio hirviéndolo en agua o lavándolo cuidadosamente en el fregadero. Pero cuando nació mi segundo hijo, ya estaba mucho más relajado…