Kayla Rahn llevaba meses con dolores abdominales y ganando más y más peso. A ello se sumaba una creciente dificultad para respirar bien. Cuando acudió finalmente al hospital los doctores no daban crédito. Kayla no estaba embarazada de trillizos como pensaba, tenía un quiste de 22 kilos en su ovario. Dicho quiste, “del tamaño de…