Image: El quiste extirpado (Jackson Hospital)

Kayla Rahn llevaba meses con dolores abdominales y ganando más y más peso. A ello se sumaba una creciente dificultad para respirar bien. Cuando acudió finalmente al hospital los doctores no daban crédito. Kayla no estaba embarazada de trillizos como pensaba, tenía un quiste de 22 kilos en su ovario.

Dicho quiste, “del tamaño de una sandía”, según los propios doctores, estaba creciendo dentro del ovario y aplastando el resto de sus órganos, una situación tremendamente peligrosa que llevó a los médicos a practicarle una cirugía inmediata para extirpar el ovario y el quiste, el más grande que el cirujano había extraído.

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Como explicaron posteriormente el equipo médico del Hospital Jackson en Montgomery, Alabama, Rahn tenía un cistadenoma mucinoso, un tumor quístico benigno en el ovario. Para que nos hagamos una idea, una vez extraído la mujer perdió en varias semanas (la operación fue en mayo) alrededor de 34 kilos. Según Rahn:

No fue una cirugía divertida, y hubo momentos en los que tuve mucho dolor, pero tenía un equipo médico tan increíble, no tuve la oportunidad de preocuparme por nada.

Image: Antes (izquierda) y después (derecha) de la operación de Rahn (Kayla Rahn)

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El cirujano del hospital que practicó la operación, Gregory Jones, ha comentado que tras la operación la mujer permaneció en la unidad de cuidados intensivos durante un par de días mientras sus órganos, que habían sufrido durante meses una intensa presión dentro del abdomen, comenzaron a moverse nuevamente en su lugar. Según Jones:

Una vez que el cuerpo se ha descomprimido, algunos pacientes pueden experimentar cambios en la presión sanguínea o problemas electrolíticos o renales. Pero Rahn lo hizo extremadamente bien. Los quistes ováricos son comunes y generalmente inofensivos. De hecho, muchas mujeres ni siquiera saben que los tienen porque los quistes aparecen y desaparecen sin causar problemas. Obviamente, este no fue el caso.

De hecho, en los casos en que los quistes no se disuelven solos, pueden llegar a causar dolor e hinchazón y, cuando no se tratan, pueden forzar al ovario a torcerse o romperse, causando incluso una hemorragia interna. En el caso de la mujer, los doctores creen que el quiste de Kayla había estado creciendo durante aproximadamente un año. [Science Alert]