Los investigadores afirman haber identificado por fin a un dinosaurio pequeño que dio origen a décadas de debate paleontológico con consecuencias importantes para el carnívoro extinto preferido de todos: el Tiranosaurio Rex.
La ciencia debatía si un cráneo desenterrado en 1946 en la Formación Hell Creek de Montana, de unos 65,5 millones de años, era un joven T. Rex o una especie recién descubierta que los investigadores denominaron Nanotyrannus lancensis. En 2006 también se desenterró un esqueleto completo en Hell Creek, y es posible que con ello se cierre el debate. Porque según un trabajo publicado hoy en Nature, los dos pequeños dinosaurios representan a una especie diferente, y la conclusión por cierto sacudirá a la comunidad paleontológica.
El T. Rex se reescribe
Es porque “gran parte de lo que hoy sabemos del T. Rex y el ecosistema que habitaba depende de la identificación de pequeños tiranosáuridos de la Formación Hell Creek, que se denominaron “T. Rex adolescentes”, escribieron en su trabajo los investigadores. “Si esa hipótesis taxonómica es incorrecta, también lo es gran parte de lo que sabemos sobre uno de los vertebrados extintos más estudiados de nuestro planeta.
El espécimen descrito ahora tenía unos 20 años y al momento de su muerte estaba físicamente maduro. Según los investigadores, las patas delanteras más grandes del N. lancensis, sus dientes adicionales, la menor cantidad de vértebras en la cola y los patrones nerviosos de su cráneo habrían sido biológicamente imposibles en un T. Rex.

“Para que el Nanotyrannus fuera un T. Rex juvenil, tendría que desafiar todo lo que conocemos sobre el crecimiento de los vertebrados. No es que sea improbable. Es imposible”, declaró para la Universidad de Carolina del Norte James Napoli, especialista en anatomía de la Universidad Stony Brook y coautor del trabajo.
El equipo calcula que el N. lancensis adulto pesaría unos 700 kilos, en tanto que el T. Rex pesaba en promedio entre 6.700 a 8.200 kilos. Los modelos computarizados también indican que el crecimiento de sus huesos era diferente.
Es decir que Napoli y su coautora Linsay Zanno, paleontóloga del Museo de Ciencias Naturales de Carolina del Norte, llegaron a la conclusión de que tanto el cráneo original de 1946 como el espécimen de 2006 que se analizó ahora son Nanotyrannus lancensis, lo que respalda la validez de que se trata de una especie y género definidos. Además, reclasifican otro esqueleto más pequeño llamado Jane, y que habían identificado como joven T. Rex como miembro del mismo género: Nanotyrannus lethaeus sp. nov (sp. nov significa nova species en latín).
Buena salud hasta el final
En sentido más amplio Napoli y Zanno argumentan que la coexistencia de al menos tres dinosaurios depredadores (N. lancensis, N. lethaeus, y T. Rex) en el último millón de años del período cretácico sugiere que esta región presentaba una rica diversidad en dinosaurios justo antes de que el asteroide Chicxulub los exterminara. Eso respalda otro estudio reciente que sugiere que en Norteamérica había diferentes especies de dinosaurios que gozaban de buena salud, hasta el final.
Steve Brusatte es paleontólogo de vertebrados de la Universidad de Edimburgo, y no participó del estudio. Dice que la existencia del Nanotirannus está “demostrada más allá de toda duda razonable”. No está convencido de cada uno de los aspectos del trabajo, sin embargo, incluyendo la identificación del N. lethaeus.
Pero “tengo una gran duda sobre si este nuevo estudio reinterpreta no solo a unos pocos esqueletos de tiranosaurio más pequeños como pertenecientes al Nanotyrannus sino que argumenta que básicamente todo esqueleto de tiranosaurio pequeño del cretácico tardío en el oeste de Norteamérica es un Nanotirannus. Pero entonces ¿dónde están los T. Rex juveniles?”, explica en su declaración enviada por e-mail a Gizmodo.
Y añadió: “Si se fosilizaron tantos adultos también tendría que haber juveniles y ese argumento de la probabilidad básica fue lo que sostenía el conocimiento convencional de que los tiranosaurios más pequeños eran T. Rex juveniles. Por eso todavía no estoy dispuesto a proclamar que todo esqueleto de tiranosaurio pequeño es un Nanotyrannus”.
Eso significa que el debate no terminó y que hace falta seguir estudiando para confirmar los hallazgos de este último trabajo. Pero el estudio por cierto hace que sea más probable que los especímenes que se habían identificado como T. Rex adolescentes en realidad sean una especie diferente.