Aunque China ha sido pionera en lo referido a monedas digitales respaldadas por el gobierno, la adopción no ha sido rápida.
Durante años, los robots humanoides han vivido en una zona ambigua entre la promesa tecnológica y el espectáculo. Bailan en escenarios, juegan al fútbol, aparecen en vídeos virales y despiertan tanto fascinación como escepticismo. La gran pregunta sigue abierta: ¿serán realmente la próxima gran revolución tecnológica o solo una curiosidad costosa? En China, esa duda parece no existir. Allí, el debate no es si llegarán, sino quién los dominará. Y la respuesta, cada vez con más claridad, apunta en una sola dirección.
China ha puesto en marcha Jupiter I, la mayor turbina del mundo de clase 30 MW diseñada desde cero para funcionar con hidrógeno puro. El sistema permite convertir excedentes de energía eólica en electricidad inmediata, resolviendo uno de los grandes problemas de las renovables: el desperdicio energético.
Y se espera que en la economía de los juegos no se haya producido daño perdurable.
Una empresa estadounidense acaba de demostrar algo que hace una década sonaba a ciencia ficción: transmitir energía desde el espacio con un simple rayo de luz y paneles comerciales. El logro —1,1 kW sin antenas exóticas ni microondas— rompe el récord de DARPA y abre un nuevo capítulo en cómo se diseñan los satélites.
China ha mostrado un robot militar capaz de imitar en tiempo real los movimientos de un soldado gracias a un traje de control. La demostración encaja con su visión de “guerra inteligente”, pero también abre la puerta a un escenario inquietante: máquinas que aprenden de los humanos más rápido de lo que somos capaces de regularlas.
La tolerancia a fallos será el punto de inflexión que determinará quién lidera la próxima década: EE. UU., China o Europa. Y, según IBM, estamos a tres años de cruzar ese umbral, con consecuencias enormes para la ciencia, la industria y la inteligencia artificial.
Toda la categoría de este producto empieza a verse como basura sobrevalorada, y muy cara.
Cuatro satélites planos y circulares ya orbitan la Tierra como parte de una misión de demostración tecnológica. Su objetivo es sencillo de formular, pero ambicioso en la práctica: aprovechar mejor el espacio, generar más energía y hacer que lanzar constelaciones completas sea más barato y eficiente.
Ganarte la vida como “jefe de alerta” de OpenAI podría ser un empleo terrible
Es probable que China pronto imponga reglas que gobiernen las interacciones con la IA
El auge de misiones lunares amenaza con un efecto colateral inesperado: convertir partes de la Luna en zonas de impacto para satélites fuera de servicio. Investigadores y agencias espaciales alertan de que, sin normas claras, el satélite natural podría acumular restos artificiales en las próximas décadas.
Durante más de una década, una empresa de traducción ha recopilado millones de datos sobre humanos trabajando junto a máquinas. El resultado es una métrica inesperada que sugiere que la distancia entre ambos se está cerrando más rápido de lo que muchos imaginaban.
China inaugura un centro de entrenamiento donde robots humanoides aprenden tareas industriales y domésticas mediante repetición intensiva y supervisión humana. El objetivo: acelerar su integración en fábricas y hogares
En Wall Street se reavivan los temores de la era del .com por los proyectos demorados en infraestructura de IA, las deudas que crecen y las ganancias menores a lo esperado
Los falsos vídeos, archivos de audio e imágenes han cruzado el límite de lo indistinguible. ¿Hacía dónde vamos ahora?
Desarrollado por la empresa china Noetix, Hobbs W1 está diseñado para interactuar con personas, orientarlas y asistirlas en espacios públicos, marcando un nuevo paso en la automatización de la atención al cliente.
Desde su inauguración en 1964, el Shinkansen se convirtió en un símbolo de precisión, fiabilidad y orgullo tecnológico. Con velocidades comerciales que pasaron de 210 km/h a más de 320 km/h, el tren bala japonés mantiene un récord casi inigualable: puntualidad extrema y ningún accidente mortal en décadas de operación.
En plena fiebre por la automatización, una voz influyente del sector tecnológico lanzó una advertencia que incomoda a muchos líderes. Su mensaje apunta a un error estratégico que podría afectar la innovación a largo plazo y dejar una huella profunda en el empleo juvenil dentro de la industria.
Una empresa californiana desarrolla un sistema de propulsión híbrido capaz de llevar aviones desde vuelo subsónico hasta Mach 3 con mayor eficiencia que el Concorde. La clave está en un motor adaptativo que combina electricidad y reacción para reducir consumo, ruido y costes operativos.