Por ahora, los libros confiables tal vez sean más peligrosos que los modelos de IA, pero la tecnología sigue avanzando.
Emiratos Árabes Unidos y Singapur han convertido la inteligencia artificial en algo mucho más cotidiano que Estados Unidos. Los datos también muestran una frontera menos visible: estas herramientas avanzan primero allí donde internet, electricidad, idiomas y habilidades digitales ya dejaron de ser un problema.
La compañía de Jensen Huang negocia respaldar el alquiler de un campus de centros de datos de 10 gigavatios en Ohio. No entregaría el dinero directamente, pero pondría su solvencia detrás de una infraestructura cuyo coste podría superar los 500.000 millones de dólares.
Frailecillos, colimbos y gaviotas resuelven, sin pensarlo, un problema de ingeniería brutal: cruzar entre dos medios con densidades radicalmente distintas usando el mismo par de alas. Un equipo del MIT y la Escuela Politécnica Federal de Lausana acaba de construir el primer robot a escala de ave capaz de nadar, sumergirse, salir disparado del agua y seguir volando, todo con un único mecanismo de aleteo
Apple TV estrenará en enero de 2027 su adaptación de Neuromancer, la influyente novela cyberpunk de William Gibson. El primer avance muestra hackers, conexiones neuronales y realidades digitales, elementos que pueden confundirse con tecnologías reales como Neuralink cuando los videos circulan recortados y fuera de su contexto original.
Mientras IBM, Google y otras compañías experimentan con circuitos superconductores, la startup de Palo Alto ha elegido fotones fabricados en chips convencionales. Su objetivo no es crear otro prototipo de laboratorio, sino una máquina tolerante a fallos del tamaño de un centro de datos.
Una investigación de la Universidad del País Vasco detectó que los principales chatbots recurren mayoritariamente a medios nacionales, incluso cuando responden sobre acontecimientos locales. Este “centralismo algorítmico” reduce la visibilidad del periodismo de proximidad y agrava las dificultades de los contenidos publicados en lenguas minoritarias como el euskera.
Los cúbits pueden procesar información de formas imposibles para un ordenador convencional, pero cualquier vibración, radiación o cambio de temperatura puede destruir su estado. Superconductores, iones, fotones y átomos neutros necesitan “guarderías” diferentes, y todavía no está claro cuál permitirá construir el primer ordenador cuántico realmente útil.
Aircela ha construido una máquina capaz de capturar dióxido de carbono del aire y combinarlo con hidrógeno obtenido del agua para producir gasolina sintética. El combustible puede utilizarse en motores convencionales, aunque el prototipo genera solo 3,8 litros diarios y necesita una gran cantidad de electricidad renovable.
No hay una gota de agua de lluvia en su origen. El caudal que recorrerá 145 kilómetros por el interior de Ceará nace en una represa conectada a un río que está a cientos de kilómetros de distancia, y llega hasta ahí gracias a canales, túneles y sifones diseñados para vencer la geografía del semiárido brasileño
Los atacantes esconden instrucciones en correos, páginas y archivos para manipular agentes de inteligencia artificial. Tracebit descubrió que esa misma debilidad puede utilizarse defensivamente: una frase colocada dentro de credenciales falsas activa las barreras de seguridad del modelo y consigue que el agente interrumpa por sí mismo el ataque.
Una startup suiza instaló 48 paneles solares removibles entre los rieles de una línea ferroviaria activa. Tras producir más de 16.000 kWh y soportar el paso de 11.000 trenes, la tecnología se prepara para llegar a Italia, aunque todavía debe demostrar que puede funcionar de manera rentable a gran escala.
Un mapa satelital de alta resolución revela que numerosos pueblos españoles sustituyeron sus antiguas farolas anaranjadas por luces LED blancas ricas en azul. El cambio reduce el consumo eléctrico, pero también puede aumentar el resplandor nocturno y alterar ecosistemas situados alrededor de pequeños municipios.
Ingenieros del MIT y la EPFL desarrollaron un robot de menos de 300 gramos capaz de volar, sumergirse y regresar al aire utilizando las mismas alas. La clave para abandonar el agua sin impulsarse con patas está en colocarse a 70 grados y coordinar correctamente el tamaño y la frecuencia de aleteo.
Los nuevos procesadores muestran que esta tecnología empieza a superar algunos de los obstáculos que la mantenían encerrada en los laboratorios. El gran desafío ya no es demostrar que los qubits funcionan, sino conseguir que sean lo bastante estables y fiables para transformar la medicina, los materiales, la energía y la industria.
Todo empezó con una búsqueda inocente en Bing: 'Claude desktop app'. El anuncio patrocinado que apareció primero llevaba, en apariencia, al sitio real de la inteligencia artificial de Anthropic. Pero dentro de ese mismo dominio legítimo se escondía una trampa que nadie había visto operar exactamente así antes
La ciencia ficción imaginó máquinas que anhelan ser humanas o que sueñan con ovejas eléctricas. La robótica real persigue algo mucho menos poético: un robot que se dé cuenta a tiempo de que se está quedando sin batería. Entre esas dos imágenes se libra hoy un debate que mezcla ingeniería de precisión con preguntas que la filosofía no terminó de responder
El avión que Japan Airlines acaba de respaldar no se parece a nada que hoy circule por un aeropuerto comercial. No tiene el clásico tubo con alas pegadas a los costados: todo su cuerpo es, literalmente, una sola ala gigante. La promesa es tentadora, pero el camino hasta que un pasajero pueda subirse a uno todavía es largo
Los fotobiorreactores reducen la radiación solar, absorben CO₂ y producen biomasa aprovechable sin ocupar grandes extensiones de suelo. La propuesta podría disminuir el uso de aire acondicionado y llevar vegetación funcional a lugares donde plantar árboles resulta imposible.
La combinación de aleaciones con memoria de forma y una geometría interna en forma de X permite generar movimientos potentes sin recurrir a piezas rígidas. El resultado podría transformar la robótica vestible en prendas ligeras capaces de ayudar al cuerpo sin parecer un exoesqueleto.