Publicado originalmente en The Markup
El frenesí actual en torno a la inteligencia artificial se ha propagado de inmediato.
Comenzó entre ingenieros, inspirados por un trabajo de investigación de 2017. Luego llegaron los inversores, ansiosos por obtener ganancias de este nuevo boom. Les siguieron los gobiernos en la carrera por imponer regulaciones.Y ahora llegó el turno de los trabajadores.
Más de 200 miembros de sindicatos y tecnólogos se reunieron en Sacramento esta semana en una primera conferencia donde se debatió sobre la IA y la tecnología como riesgos para los trabajadores, que buscan estrategias de lucha y posiblemente, de huelgas.
El evento, Making Tech Work for Workers, o Hacer que la tecnología trabaje para el trabajador, fue convocado por los centros de trabajadores, sindicatos y defensores de trabajadores de la Universidad de California. Atrajo a representantes de obreros portuarios, asistentes domiciliarios, maestros, enfermeros, actores, empleados públicos y muchas otras ocupaciones.
Una de las cosas que surgieron de la reunión fue que los trabajadores de todas las clases están decididos a luchar – mediante negociaciones de contratos y en sus funciones cotidianas – por el derecho a negociar mayor control sobre la implementación de la IA en las compañías. Los representantes de los sindicatos detallaron los riesgos de la IA para los puestos de trabajo, incluyendo la composición de guiones, la conducción de taxis, y los cajeros humanos.
Cuando la tecnología sigue todos tus movimientos tu salud física y mental se ve afectada, dijo Luis, que trabaja para Amazon desde Inland Empire en California y no quiso dar su apellido por temor a represalias. Sentía que no podía dejar de moverse o pedir ayuda a sus colegas al levantar objetos pesados. Eso le causó dolor de espalda, que no le dejaba dormir por las noches, y depresión además de baja autoestima.
“No podía con el hecho de ser un robot”, dijo al describir por qué renunció. Luego volvió a su empleo porque no tenía otras oportunidades.
La respuesta
El vocero de Amazon, Steve Kelly, respondió que “se anima a los empleados a trabajar con intención, no con velocidad, y pueden hacer pausas breves en cualquier momento para ir al baño, tomar agua, estirar los músculos o apartarse de la pantalla. Además no hay nada inusual en las cámaras que ayudan a preservar la seguridad del empleado, a la calidad del inventario, a la protección contra robos. Es una práctica común en toda gran tienda, en todo el mundo. Los empleados con preguntas o preocupaciones sobre cualquier aspecto de esta tecnología o sus empleos por lo general pueden y deben recurrir a sus superiores, y se les brindan herramientas de apoyo en ese proceso”.
La reunión se hizo en momentos en que el presidente electo Donald Trump se prepara para iniciar su segundo mandato, y poco antes del plazo que se cumple el 21 de febrero para proponer proyectos de ley ante la legislatura de California. No se sabe cómo responderá Trump ante los problemas relacionados con la tecnología y los trabajadores. Aunque ha prometido favorecer a la tecnología pero también defiende a los obreros que han quedado atrás, diciendo que la automatización perjudica a los trabajadores.
La reunión y conferencia no se centraron mucho en Trump sino en cómo proteger a los trabajadores de la tecnología que puede significar que los exploten o discriminen. Los representantes de sindicatos fueron unánimes al instar a los trabajadores a negociar cómo se utiliza la IA y demás tecnologías en el lugar de trabajo.
Este año al negociar nuevos contratos unos 150.000 trabajadores de sindicatos enfrentarán luchas relacionadas con la automatización, con trabajadores de tiendas desafiando el papel de los puestos de pago automático, y enfermeras que se quejan de las herramientas de IA que pueden influir en su deber al dar prioridad a las ganancias económicas y a las compañías de seguros de salud, en lugar de al paciente.
La unión hace la fuerza
Los sindicatos buscan sumar miembros y dar más poder a los obreros, pero resulta clave incluir a la IA en las negociaciones porque hay muchos usos de esta tecnología en tantos lugares, y los obreros suelen conocer muy bien su trabajo por lo que conocen qué implica la tecnología en cuanto a la conservación del empleo.
Un informe del Instituto de Políticas y Política de Latinos de la UCLA encontró que 4,5 millones de californianos trabajan en 20 industrias categorizadas como de alto riesgo de pérdida de empleo debido a la automatización, y que más de la mitad son latinos. Una encuesta de Gallup del año pasado reveló que la automatización que causa despidos preocupa a tres de cada cuatro estadounidenses.
La IA tiene el potencial de reducir la discriminación y mejorar la salud y seguridad del trabajador. Pero también tiene potencial para causar despidos, contribuir a que se acallen los esfuerzos de los trabajadores por organizarse, e intensificar las exigencias sobre los trabajadores, fenómeno que ha causado mayores tasas de lesiones en los depósitos de Amazon.
La presidente de la Federación de Trabajo de California Lorena González dijo: “El mismo jefe ahora tiene nuevas herramientas”, en referencia a que la tecnología en el lugar de trabajo no es más que una herramienta de vigilancia, algo que no es nuevo. Hace tres años, González fue coautora de una ley que impide que los algoritmos les nieguen pausas de descanso a los trabajadores o violen la seguridad de los mismos.
Extracto del artículo original publicado por The Markup y republicado bajo licencia de Creative Commons.