El olor corporal es una de esas realidades humanas que todos compartimos, pero de las que casi nadie quiere hablar. En conversación con Julieta Puente, Amorena explicó que, aunque el sudor cumple una función vital para la regulación térmica, el tema sigue cargado de prejuicios.
“El olor del cuerpo es algo que todos tenemos, en mayor o menor medida, pero sigue siendo tabú”, señaló la especialista. Muchas personas, añadió, modifican su rutina diaria por miedo a oler mal, evitando actividades sociales o deportivas por temor a sentirse incómodas.
El sudor no huele: las bacterias, sí

Uno de los mitos más extendidos es que el sudor tiene mal olor. En realidad, el sudor es inodoro; lo que genera el olor son las bacterias que habitan en nuestra piel.
Amorena explicó que existen dos tipos de glándulas sudoríparas: las ecrinas, activas desde el nacimiento, que ayudan a regular la temperatura corporal; y las apocrinas, que se desarrollan en la pubertad y secretan una sustancia rica en proteínas y lípidos, un entorno ideal para las bacterias.
Cuando esas bacterias metabolizan los componentes del sudor, liberan compuestos volátiles responsables del mal olor. “Las axilas, por ejemplo, representan solo el 1% de la sudoración total, pero como es una zona cerrada y poco ventilada, es donde más se concentra el olor”, puntualizó.
Ciencia, bienestar y aceptación
Más allá de la innovación cosmética, el mensaje central del episodio fue derribar el estigma que rodea al olor corporal. “Es parte de nuestra biología”, dijo Amorena, subrayando que entender el origen del olor es el primer paso para abordarlo con naturalidad.
El avance de la ciencia —desde la microbiología de la piel hasta la química de los desodorantes— está abriendo una nueva era del cuidado personal: menos basada en ocultar, y más en equilibrar.
[Fuente: Infobae]