Donald Trump ha vuelto a centrar la atención con una nueva propuesta comercial, esta vez dirigida a la industria del entretenimiento. En una publicación reciente, aseguró que pidió al Departamento de Comercio imponer un arancel del 100 % a todas las películas producidas en el extranjero que ingresen a Estados Unidos. La medida, aún sin detalles técnicos, se suma a la lista de amenazas arancelarias que han caracterizado sus iniciativas económicas.
Trump apunta al cine extranjero como una amenaza a la industria nacional
Mientras Estados Unidos y el resto del mundo siguen intentando descifrar los movimientos comerciales de Donald Trump, el presidente ha puesto en la mira una nueva industria: el cine. En una publicación nocturna en Truth Social, Trump afirmó que solicitó al Departamento de Comercio y al Representante de Comercio de EE. UU. aplicar un arancel del 100 % a “todas las películas que ingresen a nuestro país y que hayan sido producidas en tierras extranjeras”.
En sus palabras: “La industria cinematográfica en América está MURIENDO rápidamente. Otros países están ofreciendo incentivos para atraer a nuestros cineastas y estudios. Hollywood y muchas otras áreas de EE. UU. están siendo devastadas”. Según él, esto constituiría una amenaza a la seguridad nacional, ya que también implica “mensajes y propaganda”. Su publicación culminó con un llamado enfático: “¡QUEREMOS PELÍCULAS HECHAS EN AMÉRICA, OTRA VEZ!”.
Sin embargo, como ha sucedido con otras iniciativas económicas impulsadas por aranceles, no está claro cómo se implementaría legal o técnicamente esta medida. Aunque es cierto que muchos estudios filman en el extranjero para aprovechar beneficios fiscales, este mismo tipo de incentivos también existe dentro de EE. UU., en estados como California, Georgia o Illinois.
A pesar de los beneficios estatales, el Los Angeles Times informó que la producción cinematográfica nacional se ha reducido en un 40 % desde las huelgas de guionistas y actores en 2023. Esto ha impulsado propuestas para crear incentivos federales, pero parece que Trump prefiere el camino de las amenazas.
Incertidumbre legal, consecuencias económicas y reacción de los mercados
La propuesta ha generado numerosas dudas sin respuesta. No está claro cómo se impondría un arancel a una película ni si afectaría a producciones ya en marcha o en posproducción. También hay incertidumbre sobre qué nivel de participación extranjera sería suficiente para activar el arancel, o si aplicaría igualmente a filmes parcialmente rodados en EE. UU.
Llama la atención que Trump solo menciona a la industria del cine, omitiendo completamente a la televisión, otro sector que también se beneficia de incentivos internacionales para su producción.
La ambigüedad no es nueva: muchas de las estrategias comerciales de Trump se han basado en tácticas de presión y amenazas vagas para forzar negociaciones más ventajosas con otros países. Queda por verse cómo reaccionarán las industrias cinematográficas extranjeras si EE. UU. intenta penalizar financieramente la entrada de películas foráneas. No sería la primera vez que el cine se ve envuelto en estos conflictos: el mes pasado, China anunció que reduciría la cantidad de películas estadounidenses aprobadas para su distribución como respuesta a los aranceles impuestos por EE. UU. a productos chinos.
Aún no se sabe si esta amenaza se concretará o si tendrá un impacto real en la economía, pero los mercados ya están reaccionando. Según Variety, las acciones de grandes estudios como Netflix, Disney, Paramount y Warner Bros. bajaron tras la publicación del presidente.