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Trump quiere frenar los ataques de Ucrania contra el petróleo ruso. Ahora una decisión tomada en Washington está complicando su defensa

Las restricciones a Starshield, la escasez de misiles Patriot y un acuerdo estadounidense para importar diésel ruso agravan la ruptura entre Trump y Zelensky, mientras Ucrania enfrenta nuevos ataques contra sus ciudades.
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La guerra en Ucrania acaba de entrar en una fase especialmente delicada, y no solamente por los ataques rusos. Durante los últimos días, las fuerzas ucranianas descubrieron que uno de sus sistemas de comunicaciones satelitales tenía nuevas restricciones, sus reservas de misiles antiaéreos se encontraban al límite y Washington comenzaba a presionarlas para que dejaran de atacar las refinerías de petróleo rusas.

Lo más inquietante es que estas tres crisis coinciden con un giro en las prioridades de Donald Trump. Mientras Estados Unidos intenta contener los precios de los combustibles antes de las elecciones legislativas de noviembre, la Casa Blanca busca reducir los ataques contra la infraestructura energética rusa. Para Volodymyr Zelensky, esa estrategia plantea un dilema: aceptar las exigencias de su principal aliado o mantener una campaña militar que considera fundamental para presionar a Moscú.

Una orden desde Washington alteró las comunicaciones militares ucranianas

Trump quiere frenar los ataques de Ucrania contra el petróleo ruso. Ahora una decisión tomada en Washington está complicando su defensa
Donald Trump y Volodymyr Zelensky durante una reunión en la Casa Blanca en agosto de 2025. Las relaciones entre Washington y Kyiv atraviesan una nueva crisis por las restricciones a las comunicaciones militares y las diferencias sobre la estrategia contra Rusia. © Casa Blanca / Daniel Torok,

La crisis comenzó cuando las fuerzas ucranianas detectaron limitaciones en Starshield, la versión militar de los servicios satelitales de SpaceX, utilizada para comunicaciones y operaciones con drones.

Los equipos dejaron de funcionar correctamente cuando eran instalados en vehículos o aeronaves que se desplazaban a determinadas velocidades. Esto afectó especialmente a drones que necesitan conectividad permanente para transmitir información y coordinar sus movimientos.

Una investigación de Reuters publicada el 15 de octubre reveló que la orden de restringir el servicio procedió del interior de la Casa Blanca, según dos funcionarios estadounidenses y otro occidental. Sin embargo, ninguno identificó públicamente quién tomó la decisión. Un funcionario estadounidense aseguró que Trump no había ordenado personalmente las restricciones.

Elon Musk también negó haber decidido unilateralmente limitar el servicio y sostuvo que esas condiciones dependían del Gobierno estadounidense. Según las fuentes consultadas, la conectividad comenzó a restablecerse posteriormente, aunque algunos equipos todavía presentaban restricciones de velocidad.

El episodio expuso una vulnerabilidad estratégica: Ucrania depende de sistemas tecnológicos estadounidenses cuya disponibilidad puede modificarse mediante decisiones políticas tomadas a miles de kilómetros del frente.

El petróleo ruso se convirtió en el centro de una disputa inesperada

Trump quiere frenar los ataques de Ucrania contra el petróleo ruso. Ahora una decisión tomada en Washington está complicando su defensa
Un sistema de defensa antiaérea Patriot al servicio de las Fuerzas Armadas de Ucrania. La escasez de misiles interceptores amenaza con reducir la capacidad de Kyiv para responder a los ataques balísticos rusos. © Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Ucrania.

El enfrentamiento sobre Starshield coincide con otra decisión controvertida. Trump acordó permitir compras de diésel ruso como parte de sus esfuerzos para aliviar la presión sobre los precios energéticos estadounidenses.

La medida ha generado críticas porque podría proporcionar nuevos ingresos a Moscú mientras continúa la invasión de Ucrania. Según informó Associated Press, Washington también presionó a Kyiv para detener los ataques contra las refinerías rusas y promovió una pausa en los bombardeos contra instalaciones energéticas. Pero aquella tregua no llegó a consolidarse. Rusia continuó atacando infraestructura eléctrica ucraniana, mientras Zelensky anunció la reanudación de los bombardeos contra objetivos petroleros rusos.

La contradicción es evidente. Washington busca estabilizar el mercado energético internacional, afectado también por la guerra con Irán, mientras Ucrania considera que las refinerías rusas son objetivos estratégicos porque generan ingresos y proporcionan combustible para sostener el esfuerzo bélico del Kremlin. El desacuerdo no es solamente económico. También refleja prioridades militares diferentes: Trump intenta reducir las consecuencias políticas del encarecimiento de la energía, mientras Zelensky busca mantener la presión sobre un adversario que continúa atacando su territorio.

Ucrania enfrenta la crisis diplomática mientras se queda sin defensas

Trump quiere frenar los ataques de Ucrania contra el petróleo ruso. Ahora una decisión tomada en Washington está complicando su defensa
Un militar ucraniano instala una terminal Starlink para establecer comunicaciones por satélite. La dependencia de estos sistemas se ha convertido en un punto crítico para las operaciones militares de Ucrania. © Comando de las Fuerzas de Apoyo de Ucrania.

La situación resulta especialmente grave porque las fuerzas ucranianas también enfrentan una escasez crítica de misiles interceptores Patriot. Una investigación de CNN señaló, citando a una fuente familiarizada con la situación, que Ucrania había agotado sus reservas disponibles. The Washington Post, por su parte, informó que apenas quedaban algunos interceptores, lo que indica una disponibilidad extremadamente limitada.

Estos sistemas son una de las principales herramientas ucranianas para intentar detener misiles balísticos rusos. Su escasez aumenta el riesgo para centrales eléctricas, edificios residenciales y otras infraestructuras críticas. Zelensky también denunció interrupciones en la recepción de alertas tempranas estadounidenses antes de recientes ataques rusos. El alcance exacto de esas restricciones y sus responsables todavía no están completamente esclarecidos.

El deterioro de la relación con Trump adquiere así una dimensión que supera las disputas diplomáticas. Mientras Ucrania intenta resistir los ataques rusos, algunas de las tecnologías de las que depende para defenderse están condicionadas por decisiones de Washington. Trump insiste en que busca terminar la guerra mediante negociaciones, pero Kyiv teme que reducir la presión militar sobre Moscú termine debilitando su posición negociadora.

La cuestión central ya no es únicamente si Estados Unidos continuará enviando ayuda, sino hasta qué punto Ucrania podrá mantener su estrategia militar cuando sus comunicaciones, su inteligencia y su defensa aérea dependen de un aliado cuyos intereses inmediatos parecen alejarse de los suyos.

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