La guerra en Ucrania volvió a un punto de máxima sensibilidad tras conocerse un borrador estadounidense que propone un amplio rediseño del mapa político y militar del conflicto. La filtración del documento generó reacciones inmediatas, presiones cruzadas y conversaciones urgentes entre los líderes involucrados. A medida que salen a la luz los detalles, el plan divide a los aliados de Kiev, provoca reservas en Europa y despierta expectativas en Moscú, configurando un escenario diplomático profundamente incierto.
Un plan secreto que pone a prueba a Ucrania
El documento filtrado (un texto de 28 puntos respaldado por el presidente estadounidense Donald Trump) plantea un conjunto de concesiones que cambiarían por completo el curso de la guerra. Según información consultada por AFP, el plan propone que Ucrania ceda a Rusia las regiones de Donetsk y Lugansk, además de reconocer “de facto” la anexión de Crimea, un punto históricamente innegociable para Kiev.
La Casa Blanca aclaró que se trata de un borrador aún en discusión, elaborado por el enviado especial Steve Witkoff y el secretario de Estado Marco Rubio tras un mes de negociaciones reservadas. Aun así, la sola publicación del texto provocó inquietud en el gobierno ucraniano, en plena ofensiva rusa en el frente oriental.
Limitaciones militares y nuevas condiciones estratégicas
El proyecto también incluye cláusulas militares profundamente sensibles. Entre ellas, se plantea limitar el ejército ucraniano a un máximo de 600.000 efectivos, impedir el despliegue de tropas de la OTAN en territorio ucraniano y mantener estacionados en Polonia los aviones europeos destinados al apoyo militar.
El documento señala además que las regiones de Kherson y Zaporizhzhia quedarían divididas según la línea actual del frente, una propuesta que llega justo después de una ofensiva rusa que dejó varios muertos en Zaporizhzhia. Se trata de ajustes territoriales que podrían consolidar el control de Moscú sobre zonas estratégicas del sur del país.
La posición de Zelensky: paz sí, pero con dignidad
Volodimir Zelensky se reunió con una delegación del Pentágono antes de pronunciarse públicamente. En su declaración, reafirmó que cualquier acuerdo debe garantizar una “paz digna” para Ucrania, lo que implica respetar la independencia, integridad territorial y la dignidad del pueblo ucraniano.
La oficina presidencial adelantó que Zelensky espera discutir los detalles directamente con Trump en los próximos días. Si bien el mandatario evita confrontar públicamente con Washington, su mensaje deja claro que Ucrania no aprobará una propuesta que vulnere sus principios fundamentales.
La reacción de Washington y las dudas sobre el equilibrio del plan
Karoline Leavitt, vocera de la Casa Blanca, confirmó que el proyecto cuenta con el respaldo del presidente Trump y que aún está sujeto a negociaciones. Según afirmó, el documento habría sido diseñado para resultar aceptable tanto para Rusia como para Ucrania.
Leavitt insistió en que Estados Unidos mantiene comunicación directa con ambas partes, y negó que el texto favorezca explícitamente a las exigencias de Moscú. Pese a estas aclaraciones, diplomáticos europeos continúan expresando preocupación por el alcance de las concesiones propuestas.
Movimientos rusos mientras se discute el plan
Mientras el borrador ganaba notoriedad internacional, Vladimir Putin visitó un puesto de mando de sus tropas en el frente occidental, aunque el Kremlin no especificó si se encontraba en territorio ruso o ucraniano. La visita coincidió con una declaración del jefe del Estado Mayor, Valeri Gerasimov, quien afirmó que las fuerzas rusas están avanzando “prácticamente en todos los frentes”.
Actualmente, Rusia controla cerca del 20% del territorio ucraniano, una situación consolidada tras años de combates intensos. Moscú también reivindicó el control de Kupiansk, un punto estratégico en el este, aunque Kiev niega haber perdido la ciudad.
Un acuerdo de no agresión y la vuelta de Rusia al G8
El plan estadounidense también contempla la firma de un acuerdo de no agresión entre Rusia, Ucrania y Europa. A cambio, Kiev renunciaría oficialmente a entrar en la OTAN, aunque podría solicitar su adhesión a la Unión Europea.
Otro punto polémico es la reintegración plena de Rusia en la economía global, incluyendo su regreso al G8, grupo del cual fue expulsada tras la anexión de Crimea en 2014. La propuesta supone restablecer relaciones comerciales y financieras con Moscú, un movimiento que muchos consideran prematuro mientras la guerra sigue activa.
Elecciones en 100 días y un fondo de reconstrucción
El documento exige que el gobierno de Zelensky convoque elecciones en un plazo de 100 días tras la firma del acuerdo. En el plano económico, propone que los 100.000 millones de dólares necesarios para la reconstrucción de Ucrania provengan de activos rusos congelados, administrados por Estados Unidos.
Asimismo, la central nuclear de Zaporizhzhia sería reactivada bajo supervisión del OIEA, y su producción eléctrica se repartiría por mitades entre Ucrania y Rusia.
Europa marca su posición: nada sin Ucrania
Funcionarios europeos recordaron que cualquier acuerdo debe contar con la participación plena de Kiev y de la Unión Europea. La jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas, lo expresó con claridad: “Para que un plan funcione, ucranianos y europeos deben estar involucrados”.
Un alto funcionario de Kiev criticó la sensación de que Moscú influye en las propuestas estadounidenses y cuestionó qué compromisos concretos asumiría Rusia en un acuerdo tan amplio.
Mientras las conversaciones continúan, el plan filtrado deja al descubierto una negociación frágil, cargada de intereses cruzados y decisiones difíciles que podrían definir el rumbo del conflicto.
[Fuente: Infobae]