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Un analgésico conocido podría aumenta el riesgo de sufrir deterioro cognitivo

La gabapentina se utiliza comúnmente para tratar dolores neuropáticos y síndrome de piernas inquietas, pero podría poner en riesgo nuestra salud mental más de lo que se pensaba.

Es desgastante sufrir dolor crónico. Uno de los medicamentos que se usan para manejar esa afección podría conllevar peligros graves. En trabajos recientes de investigación se halló un perturbador vínculo entre la droga gabapentina y un mayor riesgo de sufrir deterioro cognitivo.

Encabezaron el estudio los científicos de la Universidad Case Western Reserve, que examinaron los registros médicos de personas con dolor lumbar crónico. Encontraron que quienes tomaban gabapentina para el dolor tenían con el paso del tiempo muchas más probabilidades de sufrir deterioro cognitivo, en comparación con quienes no la tomaban. Los resultados sugieren que los médicos deberían tener en cuenta esta potencial complicación, afirmaron los investigadores.

“Nuestros hallazgos apuntan a una relación entre la gabapentina que se prescribe y el deterioro cognitivo, dentro de los 10 años”, escribieron en el trabajo publicado la semana pasada en Regional Anesthesia & Pain Medicine.

Qué es y para qué se indica

La gabapentina es una droga anticonvulsiva que también se utiliza comúnmente para neuralgias y síndrome de piernas inquietas. A veces se la utiliza para tratar el dolor lumbar crónico, en especial si se piensa que hay nervios involucrados. La droga actúa reduciendo la actividad eléctrica anormal en las neuronas del cerebro.

Aunque la gabapentina es útil, hay estudios – aunque no todos – que sugieren un posible vínculo con el deterioro cognitivo y la demencia senil. Para entender mejor este potencial riesgo los investigadores analizaron su uso en pacientes con dolor lumbar crónico. Estudiaron los registros médicos de más de 26.000 pacientes diagnosticados con dolor lumbar entre 2004 y 2024, comparando grupos similares de pacientes a quienes se les prescribió, o no, gabapentina.

Las personas a las que se les había prescripto gabapentina seis o más veces tenían muchas más probabilidades de ser diagnosticadas con demencia senil (aproximadamente un 30% más) y deterioro cognitivo leve (85% más) en comparación con aquellos a quienes no se les había prescripto. Este aumento en el riesgo relativo era mayor en personas menores de 65 años, y en quienes tomaron 12 o más prescripciones de gabapentina (en comparación con quienes tomaron menos).

Esta clase de estudios retrospectivos pueden solo demostrar una correlación entre dos cosas, y no demuestran una clara relación de causa y efecto. Sin embargo los hallazgos deberían motivar a futuras investigaciones, tanto para confirmar si el vínculo es genuino como para conocer los mecanismos exactos que subyacen a éste, afirmaron los investigadores. Por ahora, los médicos deberían al menos ser más cuidadosos al prescribir gabapentina, además de ser más proactivos en el seguimiento de la salud cognitiva de sus pacientes bajo este tratamiento.

“Nuestros resultados refuerzan el hecho de que es necesario un monitoreo activo de los pacientes adultos a quienes se les prescribe gabapentina con el fin de evaluar un potencial deterioro cognitivo”, escribieron en su trabajo los investigadores.

Este artículo ha sido traducido de Gizmodo US por Lucas Handley. Aquí podrás encontrar la versión original.

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