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Un aparatoso incendio arrasa la isla del ántrax en Escocia

Aunque hace tiempo que se declaró libre de la peligrosa bacteria, la isla permanece deshabitada.

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La isla de Gruinard es un pequeño islote situado frente a la costa oeste de Escocia. Sería un punto del planeta absolutamente anodino si no fuera porque la isla fue objeto de un experimento militar que la convirtió en una trampa mortal durante décadas. Esta semana ha ardido por completo.

La BBC informaba ayer de un aparatoso incendio que ha devorado toda la vegetación de la isla de extremo a extremo. De nuevo, no ha habido mucho que perder. La isla de apenas dos kilómetros de largo está completamente deshabitada y no tiene estructuras de interés. Si el incendio ha inquietado a más de un lugareño es porque hasta hace bien poco el suelo de la isla estaba completamente impregnado de ántrax, una bacteria potencialmente mortal y muy difícil de tratar.

El ántrax es un microorganismo relativamente común en el suelo de no pocos lugares del mundo, pero las infecciones por esta bacteria son raras. ¿Cómo acabó la isla de Gruinard tan saturada de este patógeno como para hacerla inhabitable? La respuesta está, por supuesto, en la mano del hombre. En 1942, el gobierno británico temía que Alemania estuviera desarrollando armas biológicas para su uso en la guerra, así que solicitó un experimento al laboratorio de armamento de Porton Down. El microorganismo elegido fue una cepa especialmente virulenta del ántrax llamada Vollum 14578, y el lugar para probarlo una remota isla en la costa de Escocia.

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Un equipo de científicos llevó 80 ovejas a la isla y detonó unas pequeñas bombas que liberaron una nube de humo de color ocre. Eran esporas de ántrax.

Las ovejas murieron en cuestión de un par de días, pero los investigadores descubrieron con preocupación que la bacteria, que además es muy resistente, impregnó todo el suelo de la isla y no se conocía ninguna manera de erradicarla. El uso de ántrax como arma de guerra quedó descartado no solo porque las nubes de bacterias se movían de forma muy impredecible, sino porque hubieran dejado las ciudades alemanas inhabitables durante décadas.

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Ese fue precisamente el destino de la isla. En 1945, el legítimo propietario de la isla reclamó su terreno solo para recibir la vaga notificación de que la isla estaba contaminada y de que todo acceso a la misma estaba terminantemente prohibido. En 1946, el gobierno aceptó indemnizar a su propietario y le ofreció la garantía de poder recuperar la isla por solo 500 libras el día que volviera a estar libre de peligro. En 1981, un equipo de microbiólogos de dos universidades visitó la isla y se llevó 140 kilos de tierra que se dedicó a enviar en paquetes sellados a diferentes mandos militares, grupos políticos y medios de comunicación. La medida de protesta se llamaba Operación Cosecha Oscura, y tuvo como objetivo precisamente presionar al gobierno británico para que descontaminara la isla de una vez.

Isla Gruinard, en una foto de archivo tomada en 2005.
Isla Gruinard, en una foto de archivo tomada en 2005.
Foto: Kevin Walsh / CC BY 2.0 (Fair Use)
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En 1986 el suelo de la isla se roció con 280 toneladas de formaldehido disuelto en agua de mar y se dejó un pequeño rebaño de ovejas para comprobar si la descontaminación había dado resultado. Las ovejas sobrevivieron, y en 1990 Gruinard se declaró libre de ántrax y fue devuelta a su propietario. Los vídeos que mostraban los experimentos no se desclasificaron y se hicieron públicos hasta 1997.

Las causas del incendio que ha devorado la vegetación de la isla no están claras, pero se cree que fue una hoguera de campamento mal apagada que dejaron dos excursionistas en canoa. En declaraciones a The Scotsman a sociedad que hoy gestiona la isla confirma que el incendio en ningún momento ha estado fuera de control y que se ha limitado a la propia isla. Pese al oscuro pasado de isla Gruinard, tampoco hay riesgo de que el incendio disperse esporas de ántraxporque el patógeno ya no está presente en el suelo. Con todo, el islote nunca ha vuelto a estar habitado y pocos curiosos se acercan allí.