Hoy Antara Polanco es sinónimo de modernidad, compras, restaurantes y diseño al aire libre. Pero lo que muchos no saben es que su origen se basa en una idea poco común para la Ciudad de México: hacer que la gente quiera caminar. Su creador, el arquitecto Javier Sordo Madaleno, compartió cómo nació el proyecto, las resistencias que enfrentó y por qué estuvo a punto de no construirse.
La idea: diseñar un lugar al que la gente quiera ir a pie

El concepto de Antara nació con una pregunta sencilla pero poderosa: ¿por qué en la ciudad no caminamos?
Sordo Madaleno observó que, pese a vivir en una capital tan grande, los espacios cómodos y agradables para caminar eran escasos. Por eso, cuando fue invitado por Marcos Fastlicht, Neil Bloom y David Serur a sumarse al desarrollo de un proyecto en Polanco, propuso algo distinto.
“Tenemos que hacer el lugar al que quieras ir un sábado por gusto, no por necesidad. Que te sientas bien, que puedas sentarte al sol, ver agua corriendo, comer bien. Eso hace que camines sin darte cuenta”, explicó en el pódcast Cracks con Oso Trava.
Así nació la idea de un centro comercial abierto, donde caminar fuera parte de la experiencia y no solo el medio para comprar.
De zona industrial a destino urbano
En ese momento, el terreno de Antara no era atractivo: era una zona industrial llena de fábricas. Uniroyal, Bayer y otras plantas rodeaban el área. Pero Sordo Madaleno vio el potencial desde el primer día. “Siempre pensé que se volvería el centro urbano de una nueva zona”, aseguró.
Con esa visión a largo plazo, diseñó no solo un centro comercial, sino un espacio que transformara el entorno. Años después, esa zona ahora se conoce como Nuevo Polanco, y Antara fue su detonante.
El obstáculo político: un «no» de AMLO
El reto más grande, sin embargo, no fue técnico ni financiero. Fue político. En ese entonces, Andrés Manuel López Obrador era jefe de Gobierno del Distrito Federal, y, según el arquitecto, se opuso a autorizar los permisos para la construcción del centro comercial.
“Batallé mucho con él”, contó Sordo Madaleno. No fue sino hasta que AMLO dejó el cargo para buscar la presidencia y fue reemplazado por Alejandro Encinas, que el proyecto pudo avanzar.
Fue Encinas quien aprobó no solo la plaza, sino el paso a desnivel de Moliere, una obra clave que Sordo Madaleno y su equipo donaron al gobierno para facilitar la movilidad en la zona. El objetivo era claro: conectar Polanco con la zona industrial y futura expansión urbana.
Una segunda etapa y una nueva visión urbana
Años después, el entorno de Antara cambió radicalmente. En 2021, se aprobó el cambio de uso de suelo para que Sordo Madaleno pudiera desarrollar la Fase II del proyecto, conectando la plaza con un hotel de lujo de la cadena Rosewood.
Lo que nació como una idea para hacer caminar a la ciudad, terminó redibujando una de las zonas más importantes de la capital.
Un proyecto urbano que cambió el rumbo
Antara no solo se convirtió en un centro comercial de alto perfil, sino en un modelo urbano que replanteó cómo los mexicanos usan el espacio público. Y todo comenzó con una idea simple: hacer que las personas salgan a caminar porque el lugar lo merece.
Hoy, en medio del concreto y el tránsito de la Ciudad de México, ese oasis para pasear, descansar y convivir sigue cumpliendo su objetivo.
[Fuente: El Financiero]