Una extraña formación submarina en las Islas Malvinas ha encendido las alarmas de la comunidad geológica global. Lejos de ser una simple curiosidad del paisaje marino, esta estructura podría ser el rastro de un impacto ancestral que cambió el rumbo de la vida en la Tierra. ¿Y si la clave de una extinción masiva de hace 252 millones de años estuviera justo frente a nuestras costas?
Un hallazgo silenciado durante décadas

En 2002, el geólogo argentino Maximiliano Rocca se topó con un artículo que cambiaría su trayectoria profesional. El texto, firmado por el científico Michael Rampino, sugería la existencia de una anomalía circular cerca de las Islas Malvinas. Años después, gracias a mapas del Servicio Geológico Minero de Argentina (SEGEMAR) y a la colaboración de colegas como Jaime Báez Presser, Rocca localizó una estructura submarina de unos 250 kilómetros de diámetro. Bautizada como “Cráter de Impacto Malvinas”, la formación presenta características similares al cráter de Chicxulub, famoso por estar vinculado a la extinción de los dinosaurios. Sin embargo, a diferencia de Yucatán, este descubrimiento no ha recibido apoyo suficiente para ser investigado en profundidad.
El cráter y su posible conexión con la gran extinción

La hipótesis de Rocca es tan ambiciosa como perturbadora: este cráter podría haber sido causado por un asteroide o cometa hace 252 millones de años, durante la llamada “Gran mortandad”, que acabó con el 90 % de la vida marina y el 70 % de la terrestre. Los indicios son intrigantes: un anillo de valores gravimétricos positivos que rodea una zona con energía magnética negativa, y una forma en los mapas conocida como “Rosa de las Malvinas” por su semejanza con las brújulas náuticas. La falta de perforaciones impide confirmar su origen, pero el patrón se ajusta a otros impactos conocidos. La posibilidad de que este evento esté conectado a la extinción masiva más devastadora del planeta podría cambiar los modelos geológicos actuales.
Una oportunidad para reescribir la historia geológica
El descubrimiento de Rocca, aunque relegado por años, ha comenzado a atraer el interés de equipos internacionales. Nuevas tecnologías de exploración submarina podrían ofrecer las herramientas necesarias para analizar esta estructura con mayor precisión. Además, algunos investigadores proponen conectar el cráter con otros fenómenos tectónicos del Atlántico Sur. Si se confirma su origen meteórico, el “Cráter de Impacto Malvinas” se convertiría en una pieza clave para comprender cómo reacciona la Tierra ante cataclismos globales. Lo que comenzó como una curiosidad geofísica podría terminar por reescribir uno de los capítulos más oscuros de la evolución.