Hay hazañas humanas que parecen rozar lo imposible y que nos hacen replantear hasta dónde puede llegar el cuerpo y la mente cuando trabajan juntos. Una de ellas tuvo lugar en Croacia, donde un hombre llevó la apnea estática a un nivel jamás alcanzado. Lo que comenzó como un camino forzado por una lesión terminó convirtiéndose en una marca histórica que lo catapultó a los récords Guinness.
El récord que parecía inalcanzable
En una piscina portátil instalada en el salón de banquetes del Hotel Bristol, en Opatija, Croacia, Vitomir Maricic, de 40 años, detuvo el tiempo durante 29 minutos y 3 segundos bajo el agua en apnea estática. Con esta hazaña, el croata no solo batió un récord Guinness, sino que dejó una huella imborrable en la historia del deporte extremo.
Lo sorprendente es que la apnea no fue siempre su pasión principal. Practicaba handball hasta que una lesión en un tendón, sufrida trabajando en un circo en Nueva Zelanda, cambió su destino. Ese tropiezo lo condujo a explorar el mundo submarino, donde el pasado 14 de junio escribió una nueva página en los registros de la resistencia humana.
La preparación mental y física detrás del desafío
El logro no se reduce únicamente a la capacidad pulmonar. Maricic explicó que esta modalidad consiste en inhalar oxígeno puro minutos antes de sumergirse, lo que multiplica hasta cinco veces la reserva disponible en los pulmones. Aun así, alcanzar semejante marca exige meses de preparación y una fortaleza mental inquebrantable.
Según él mismo relató, el secreto está en controlar la respiración, relajar cada músculo y regular el abdomen para administrar el oxígeno. Lo describió como un reto “muy demandante” en lo mental, más que en lo físico, ya que no se trata de acercarse lentamente a un límite, sino de sobrepasarlo en el instante decisivo.
La clave de su resistencia bajo el agua
Diez minutos antes de la inmersión, Vitomir consumió oxígeno puro. Para él, la diferencia con el aire común no es tanta, salvo que el cuerpo debe estar entrenado para aprovecharlo al máximo. Con consistencia, disciplina y un método claro, logró prolongar su resistencia mucho más allá de lo esperado.
En sus propias palabras, la esencia del récord fue “manejar la situación, relajarse y respirar al ritmo adecuado”. Una fórmula sencilla en apariencia, pero que requiere años de práctica para convertirse en realidad.
Más allá de la apnea: un activista incansable
El récord no es lo único que define a Maricic. Fuera del agua es rehabilitador pulmonar certificado, además de licenciado en informática y kinesiología. Ha trabajado incluso como periodista independiente, pero sobre todo destaca por su activismo en defensa de los océanos.
Utiliza su notoriedad para denunciar la contaminación, el exceso de plásticos y la pesca ilegal, convencido de que el deporte puede ser un altavoz para la conciencia ambiental. Y mientras impulsa esa causa, también fija nuevos objetivos: alcanzar los 136 metros de profundidad en apnea este 2025 y superar los 160 el año siguiente.
Una vida de retos más allá de lo ordinario
Maricic no se limita a los récords bajo el agua. Ha escalado montañas de 6.000 metros vestido con traje y corbata, y ha realizado sentadillas con 240 kilos en el fondo de una piscina. Cada desafío parece un recordatorio de su filosofía de vida: disfrutar cada instante como si fuera irrepetible, porque, según afirma, “nunca seremos más jóvenes que hoy”.
Su marca de 29 minutos bajo el agua no solo es un récord deportivo, sino también un símbolo de hasta dónde puede llegar el ser humano cuando decide ir más allá de lo que parece posible.