Los mosquitos son una plaga que podría empeorar, y más de lo que pensábamos. Este mes se dio a conocer un estudio que halló que no son solo las hembras las que pueden chuparnos la sangre, sino que aparentemente también pueden hacerlo los machos.
La semana pasada unos científicos de la Universidad Estatal de Pensilvania y de otras instituciones presentaron su estudio, aún no revisado por expertos, en el sitio bioRxiv. En varios experimentos y situaciones hallaron evidencia de que algunos machos de mosquito se alimentan de sangre, al menos si las condiciones son las adecuadas. Los hallazgos podrían contradecir la tradicional e histórica creencia en torno al riesgo de estos insectos para los humanos, aunque se requieren más estudios para entender mejor este fenómeno.
“Lo que necesitamos es mirar rigurosamente qué es lo que está sucediendo en el campo”, le dijo a Gizmodo el autor principal del trabajo Jason Rasgon, entomólogo especializado en enfermedades transmitidas por vectores, de la Universidad de Pensilvania.
Descubrimiento accidental

Siempre se creyó que los mosquitos machos adultos se alimentan de néctar y azúcares provenientes de otras fuentes, en tanto que las hembras se alimentan de la sangre de otros animales. Rasgon y sus colegas inicialmente no estaban buscando contradecir esta creencia.
Hace unos años, una de las estudiantes de Rasgos estaba llevando a cabo experimentos con la hematofagia de los mosquitos en el laboratorio, y notó que algunos de los mosquitos eran machos. Rasgon le dijo que no descartara a esos mosquitos porque recordó un trabajo de 2016 en que los investigadores habían logrado que los machos de Culex quinquefasciatus se alimentaran con sangre. La sangre les había resultado tóxica y los machos murieron a los pocos días. Con esta oportunidad quería ver si sucedía lo mismo con una especie diferente, por lo que el equipo simplemente se limitó a observar. Para sorpresa de todos, los machos alimentados con sangre vivieron el mismo tiempo que los machos que se alimentaban de azúcares.
“En la ciencia este tipo de cosas son frecuentes, y siempre digo que la mayoría de los grandes avances en mis 20 años como científico han resultado a partir de accidentes. Lo científico suele surgir cuando ves algo que te parece extraño y quieres investigarlo. Son muchos los que no siguen ese camino, pero hay que hacerlo”, dijo Rasgon.
Rasgon al principio pensó que lo que habían hallado era solamente una nota al pie para su trabajo, pero mientras él y su equipo continuaron investigando también hallaron que los machos de determinadas especies chupaban la sangre de un dosificador artificial si primero los deshidrataban, algo que ya habían demostrado que sucede con las hembras. Entonces crearon mosquitos editados genéticamente, que no lograban percibir la humedad. Esos machos no se alimentaban con la sangre y eso señaló que la deshidratación es la clave que provoca que los machos busquen alimentarse con sangre.
Trabajo de campo
Rasgon también empezó a hablar de su trabajo con otros científicos, que brindaron sus aportes al ahora creciente proyecto. Algunos de los coautores habían recogido mosquitos machos alimentados con sangre en la naturaleza (Texas en EE.UU., Mallorca en España, por ejemplo). Estos mosquitos silvestres se analizaron y se halló ADN de vertebrados (de perro y de humanos), lo que indicaba que se alimentaban con su sangre.
Pero además los experimentos del equipo mostraron que algunos mosquitos machos pueden estar infectados con el virus del Nilo, que se porta en la sangre, y lo peor es que el virus puede replicarse dentro de estos machos lo suficiente como para causar una nueva infección si el mosquito lo transmite al picar para chupar sangre.
Rasgon decidió ser la carnada, porque un día antes su gato lo había rasguñado y la herida empezaba a cerrarse. Se quitó la costra y expuso su mano a una jaula con 20 mosquitos machos deshidratados. Cinco de ellos rondaron cerca de la herida, y uno chupó su sangre. En otro experimento un mosquito macho picó a Rasgon y causó la típica reacción inmune a la picadura, aunque solo por diez minutos (el mosquito no había picado un capilar sanguíneo).
En total, el equipo encontró que hay cinco especies de mosquitos en las que los machos se alimentan con sangre (Cx. tarsalis, Cx. quinquefasciatus, Ae. aegypti, Ae. notoscriptus, y An. stephensi). Lo que empezó como un estudio pequeño de tres autores, ahora se amplió y ya son 17 los que trabajan en esta investigación desde Alemania, España, Australia y EE.UU. (lamentablemente al gato de Rasgon no le darán crédito por su aporte).
¿Qué es lo que sigue ahora?
Aunque es interesante el hallazgo, los investigadores advierten que falta conocer muchas cosas al respecto.
Su estudio sugiere que para alimentarse con sangre los mosquitos machos primero tienen que estar deshidratados. Eso podría significar que la conducta es infrecuente en la vida silvestre, y al mismo tiempo Raston señala que la naturaleza a veces es muy dura, por lo que tal vez haya muchos machos con sed, buscando sangre con sus probóscides.
Otra de las preguntas importantes que no se ha respondido es si los mosquitos machos transmiten enfermedades con regularidad. Varias de las especies estudiadas son vectores comunes de gérmenes que enferman a los humanos, y aunque los machos tengan un rol menor en el ciclo de la transmisión, sí podría valer la pena prestar atención. Los investigadores señalan que los mosquitos machos infértiles hoy se usan para combatir la transmisión de enfermedades, estrategia que podría ser más riesgosa de lo que se cree.
“Me metí en esto pensando que era una minucia estúpida, pero ahora no estoy tan seguro. Creo que es más importante de lo que suponíamos”, dijo Rasgon.
Rasgon y su equipo han presentado su trabajo para que lo revisen expertos, paso esencial para que un trabajo de investigación se apruebe o no. Son optimistas y piensan que sus hallazgos despertarán mayor interés en resolver los misterios que rodean a los hábitos vampíricos de los mosquitos machos.
“Tenemos que hacerlo con rigor, y necesitamos financiación real. Hay que hacer mucho trabajo de campo y esperamos poder hacerlo el próximo año”, dijo Rasgon.