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Ciencia

Un “escudo molecular” podría impedir que el polen entre en tu nariz

Los expertos en vacunas desarrollaron un anticuerpo que se aplica en la nariz para interceptar agentes alergénicos, antes de que causen una reacción.
Por Gayoung Lee Traducido por

Tiempo de lectura 4 minutos

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La temporada de polen se hace más larga e intensa cada año. Y los alérgicos al polen – entre los cuales me incluyo – sufrimos. Hay pocas cosas que se pueden hacer, con toallas calientes y antihistamínicos, pero las medidas de protección – máscaras, ventanas bien cerradas, lo que se te ocurra – no parecen ofrecer protección contra los interminables estornudos, los ojos que arden, o el agüita que te sale por la nariz.

Pero ¿qué dirías si un aerosol nasal pudiera impedir el ataque de los agentes alergénicos antes de que entren en tus conductos nasales?

Esa fue la idea “simple pero potente” que inspiró a Kaissar Tabynov, quien encabezó los esfuerzos para crear un “escudo molecular” que intercepte a los agentes alergénicos apenas se acercan a tus vías aéreas. Para el experimento usaron polen de la Artemisia vulgaris (comúnmente, artemisa, ajenjo común, hierba de felón, hierba de crisantemo o ajenjo salvaje), la causa más común de la alergia al polen en Asia Central y Europa. Tabynov y sus colegas informaron cuál es el primer principio probado de esta tecnología, en esta instancia probado en ratones, en un trabajo que se publicó hoy en Frontiers in Immunology.

“A menudo la gente considera que las alergias son una afección menor, pero para millones de personas, reducen la calidad de vida y hasta pueden poner tu vida en riesgo”, le dijo a Gizmodo en un email Tabynov, director del Centro Internacional de Vacunología de la Universidad Agraria Nacional de Investigación de Kazakh, Kazajstán. “Creemos que esto podría ser el comienzo de una nueva clase de intervenciones contra las alergias – inteligente, rápida, fácil de usar – que podría proteger a las personas durante la temporada de alergias, como no lo hace ninguna otra terapia disponible”.

El ”escudo” funciona de la siguiente manera. Los investigadores desarrollan primero un anticuerpo monoclonal, o una proteína sintética diseñada para que se adose a una molécula específica. En este caso apunta a una proteína causante de la alergia, en el polen de la artemisia. Se aplican estos anticuerpos a la nariz, y eso efectivamente secuestra a los agentes alergénicos para que no lleguen a nuestros anticuerpos naturales que son los que dan lugar a la respuesta alérgica.

Ingeniosa estrategia

El sistema inmune es una intrincada red de células y hormonas, por lo que el desafío está en ajustar el tratamiento de modo que no perturbe al sistema natural de los ratones, según explica Tabynov. Y no solo eso, sino que el polen de artemisa es en realidad una combinación de partículas causantes de alergia (en parte es esa la razón por la que resulta insufrible), lo que significó que el equipo de Tabynov tuviera que concentrarse en las partes clínicamente más relevantes del complejo alergénico.

Tras efectuar varios ajustes el equipo logró elaborar un tratamiento de anticuerpos que evitaba la inflamación nasal y los síntomas de asma en los ratones, sin dañar los anticuerpos naturales de los animales. Aunque la duración del tratamiento fue más corta de lo que esperaba Tabynov, le dijo a Gizmodo que con su equipo diseñaron una estrategia que podría alargar la duración.

“Lo que nos entusiasma es que esta estrategia muestra que la biología precisa y con un objetivo puntual se puede usar no solo para terapias crónicas sino para prevenir, y que se aplica justo donde atacan los agentes alergénicos”, añadió Tabynov. “Nuestra estrategia es no invasiva, sin agujas, de rápida acción, y reduce la carga de agentes alergénicos en el sistema inmune, pudiendo contribuir a evitar el avance de la rinitis alérgica que puede llegar a causar afecciones más severas como el asma bronquial”.

Como ya saben los que sufren de alergia al polen, la reacción alérgica suele dar lugar a una reacción en cadena en el cuerpo. La idea de bloquear los agentes alergénicos antes de que lleguen a la nariz sería un alivio enorme para muchos pacientes, en especial para los que tienen complicaciones médicas que les impiden tomar antihistamínicos comunes. Se ahorraría tiempo y es una alternativa menos costosa que las sesiones de inmunoterapia que a veces tardan años en hacer efecto.

¿Es algo que pronto conseguiremos en la farmacia de la esquina? Depende. El cálculo más optimista de Tabynov es que los primeros ensayos con humanos podrían darse en unos dos o tres años más. Harán falta más ajustes para extender los efectos del tratamiento que protegerá la superficie nasal humana. Pero para los pacientes que sufren a lo largo de toda la vida, suena a un comienzo prometedor.

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