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Ciencia

Un estudio descubrió que los estudiantes de primer año tenían una tendencia a aumentar de peso, y decidieron investigar las razones detrás de ello

El fenómeno captó la atención de los investigadores
Por Margherita Bassi Traducido por

Tiempo de lectura 3 minutos

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Es lo que en EE.UU. llaman “Freshman 15” y como hija de inmigrantes yo no tenía idea de qué se trataba. Pero mi ignorancia se esfumó muy pronto, cuando en mi primer año volví a mi casa por el Día de Acción de Gracias y me paré en la balanza por primera vez desde que había salido para ir a la universidad. ¿Por qué es tan común que en el primer año de estudios superiores se aumente de peso?

Se decidió investigarlo. Al hacer un seguimiento de la ingesta de comida y factores como lo que se come entre comidas, y el ambiente en decenas de estudiantes universitarios de EE.UU., los investigadores hallaron que el entorno universitario es propicio para que se desarrolle la tendencia a comer más, y por eso los estudiantes aumentan de peso.

“Entre los factores determinantes de la conducta alimentaria está lo social y lo ambiental. Los estudiantes universitarios se ven afectados por el entorno donde comen, en especial por el lugar en sí y la compañía”, declaró para la universidad Y. Alicia Hong, profesora del Departamento de Administración y Políticas de la Salud de la Universidad George Mason.

El seguimiento

Hong y sus colegas analizaron los datos de 41 estudiantes universitarios de EE.UU. de 18 a 25 años y de diferentes razas y etnias. A lo largo de cuatro semanas los participantes registraron lo que comían en una aplicación y respondían preguntas diarias sobre su conducta alimentaria, su entorno, su estado de ánimo y nivel de estrés. En total, los estudiantes registraron 3.168 ocasiones en que comieron.

“Nuestro estudio encontró que consumen más calorías cuando comen en grupos o en comidas formales”, añadió Hong, autora principal del trabajo que se publicó el mes pasado en mHealth. Específicamente, los resultados sugieren que los estudiantes que participaron de este estudio comían menos si estaban solos o en casa, y más si estaban en grupos de dos o más personas o en lugares como restaurantes o el salón comedor.

Lo interesante fue que no parecían tomar en cuenta esas conductas. Solían registrar que comían menos si estaban en grupo y en lugares más formales, revelando la desconexión entre la percepción que tenían de su consumo de alimentos y la cantidad de calorías que en realidad ingerían.

Otras diferencias

También “se observaron diferencias según el género. Los varones consumían más calorías en entornos sociales, y las mujeres registraban ingestas menores en entornos de comidas formales”, escribieron los investigadores. “Otros factores que afectaban la conducta alimentaria incluían el índice de masa corporal (IMC), el estado de ánimo y los niveles de estrés”.

En síntesis, la conducta alimentaria de los universitarios es complicada, según explicó Hong. Entran en juego factores interpersonales y ambientales en la cantidad de comida que ingieren. El estudio, en última instancia, destaca lo importante que es utilizar herramientas digitales para la evaluación dietaria, al tiempo de considerar el contexto cuando se lleva a cabo una intervención dietaria.

En mi caso me pregunto cómo lográbamos comer tanto siendo estudiantes. Aunque es probable que alguien  le eche una mirada a las calorías que consumen los universitarios cuando beben alcohol.

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