
Buscar sangre fresca todos los días no debe ser tan fácil para los murciélagos vampiros (Desmodus rotundus), quizás por ello, una nueva investigación ha encontrado que las criaturas salen ”de caza” en grupos intercambiando información para encontrar comida.
Esto es lo que cuenta un estudio publicado en la revista PLoS Biology, donde los investigadores tomaron 50 hembras de vampiro común (27 salvajes, 23 ex cautivas) y las enviaron a un pastizal de ganado en Tolé, Panamá, con pequeños rastreadores en la espalda.
Los datos de seguimiento revelaron que, si bien la mayoría de los murciélagos volaban por su cuenta, las hembras estrechamente vinculadas se unían en grupos a los que estaban familiarizados mientras volaban en busca de alimento.
El estudio también encontró que los murciélagos que parecían populares también se asociaron con más amigos mientras buscaban alimento. En cuanto a cómo se puede socializar mientras se busca sangre, así lo explicaba a IFLScience el autor del estudio Simon Ripperger:
Hemos visto varios escenarios diferentes. Tres murciélagos se alimentan de tres vacas diferentes simultáneamente, mientras que las vacas estaban a solo 5-10 metros de distancia entre sí. Vimos dos murciélagos alimentándose de la misma vaca pero de diferentes heridas. Los murciélagos vampiros pueden incluso compartir y beber de la misma herida.
No solo eso. Al parecer, el equipo también pudo tomar grabaciones de audio de las llamadas de los murciélagos en busca de alimento, encontrando tres tipos distintos de llamadas, incluido una nueva para la ciencia. Grabaron una llamada social “de barrido descendente”, una llamada “zumbido” antagónica y la novedad, una llamada a la comida “en forma de N”.
Por último, el trabajo concluye exponiendo las razones que a juicio de los investigadores lleva a los murciélagos a este enfoque social para buscar sangre en grupos. Postulan que los murciélagos pueden compartir información sobre la ubicación de los huéspedes y en qué parte de su cuerpo existe un pinchazo para facilitar la búsqueda de un punto de entrada. Dicha colaboración de confianza con grupos familiarizados reducirá el tiempo y la energía gastados en la búsqueda de alimento, además de poder compartir los sitios de las heridas en busca de sangre. Para Ripperger:
Es bastante difícil para los murciélagos vampiros convertir la sangre que beben en almacenamiento de grasa. Por tanto, un murciélago vampiro tiene que encontrar comida cada dos días. Por otro lado, es bastante complicado localizar una presa, abrir una herida y beber de ella. Por tanto, es común que los murciélagos en busca de alimento regresen hambrientos a su gallinero. Ahí es donde entra en juego el beneficio del comportamiento social o cooperativo. Un murciélago hambriento puede recibir un poco de sangre de un socio cooperativo, lo que puede salvarle la vida. Para el donante, es un costo real de aptitud, pero puede verse como una inversión en el futuro.
Como vemos, el murciélago vampiro no es tan espeluznante como solíamos imaginarnos. Son criaturas tan caritativas que incluso comparten sangre con otros semejantes para salvarles la vida. [PLoS Biology vía IFLScience]