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Un falso maestro, una coproducción sin control y un caos absoluto: la leyenda negra del cine español

El cine español ha sido históricamente terreno fértil para coproducciones imposibles, experimentos oportunistas y aventuras industriales tan ambiciosas como mal ejecutadas. A finales de los años setenta, con el furor mundial por las artes marciales en pleno auge, nuestro país no quiso quedarse fuera de la moda. El resultado fue Made in China, una película tan caótica como legendaria que muchos consideran, sin exagerar, la peor cinta de artes marciales jamás rodada. Su origen no está en la falta de medios, sino en algo mucho más grave: una biografía falsa cuidadosamente construida.
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El efecto Bruce Lee y la fiebre de la bruceploitation

Tras el estreno de Operación Dragón, el impacto de Bruce Lee fue inmediato y global. Surgió así la llamada bruceploitation: películas protagonizadas por actores asiáticos que imitaban su estilo, su imagen o incluso su nombre. Europa no fue ajena al fenómeno, y España, siempre abierta al oportunismo cinematográfico, se convirtió en un destino ideal para productores ávidos de subirse al carro.

John Liu, el mito ambulante

En ese contexto apareció John Liu, un artista marcial taiwanés con talento físico, pero también con una imaginación desbordante. Liu afirmaba haber sido amigo personal de Bruce Lee, haber entrenado agentes de la CIA y poseer una técnica propia llamada Zen Kwun Do. Nada de eso fue jamás acreditado, pero bastó para convencer a varios productores españoles de financiar una película supuestamente autobiográfica.

Un falso maestro, una coproducción sin control y un caos absoluto: la leyenda negra del cine español
© Angel356 – X

Una coproducción sin control ni guion

Rodada en la Costa Brava, Made in China fue dirigida, escrita y protagonizada por el propio Liu, con el respaldo de productores vinculados al cine comercial español de la época. El resultado fue un largometraje incomprensible, mal montado y narrativamente roto, que mezcla espionaje, sexo gratuito, artes marciales y metraje reciclado de otras producciones del propio Liu.

El actor se interpreta a sí mismo como un superhombre perseguido por la CIA, capaz de derrotar a cualquiera y escapar de cualquier peligro. Todo ello sin coherencia espacial, temporal ni tonal. La película se rodó en inglés, pero incluye actores españoles y latinoamericanos como Víctor Israel o Mirta Miller, completamente perdidos dentro del delirio.

Violencia real, ego desmedido y escenas recicladas

Durante el rodaje se produjeron incidentes graves, incluyendo una agresión real en una escena de lucha que envió a un actor al hospital. El filme, además, incorpora escenas sexuales provenientes de otros proyectos inconclusos y, en su momento más infame, imágenes reales de cadáveres tras un accidente aéreo ocurrido cerca del set, utilizadas sin pudor para “dar realismo” al final.

De cine cutre a leyenda negra

Tras Made in China, John Liu permaneció en España envuelto en negocios turbios que acabaron con su detención por una red de trata de personas. Su rastro posterior es confuso, pero su legado cinematográfico quedó sellado para siempre. Hoy, la película es un título de culto dentro del cine trash y la serie Z, estudiada más como fenómeno sociológico que como obra fílmica.

Made in China no es solo una mala película. Es el retrato de cómo una mentira bien contada, un ego desatado y una industria sin filtros pueden dar lugar a uno de los mayores despropósitos de la historia del cine español.

Fuente: SensaCine.

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