Desde Platón hasta The Matrix, la humanidad se ha preguntado si lo que percibe es real o apenas una proyección. Hoy, esa duda adquiere un tono científico gracias a Melvin Vopson, investigador de la Universidad de Portsmouth. Sus experimentos lo han llevado a formular una hipótesis audaz: la realidad sería un programa informático sustentado en reglas de información.
La hipótesis de la simulación

Según Vopson, si el universo fuera digital, necesitaría mecanismos de compresión y optimización de datos para sostener su complejidad. Al estudiar patrones en sistemas biológicos y digitales, afirma haber encontrado indicios de esta “economía informacional”, un reflejo de cómo la información misma influiría en el comportamiento del cosmos.
Una ley nueva para el desorden
La Segunda Ley de la Termodinámica establece que la entropía (el desorden) siempre crece en un sistema cerrado. Vopson desafía esta idea al observar que, en el manejo de la información, la entropía puede mantenerse estable o incluso reducirse. De allí surge su propuesta: la Segunda Ley de la Infodinámica, donde la información sería el contrapeso invisible que mantiene la coherencia del universo.
Implicaciones biológicas

El investigador va más allá de la física. Cree que las mutaciones genéticas no son del todo aleatorias, sino que responden a un principio de optimización informacional. Su análisis del SARS-CoV-2 revelaría correlaciones entre datos y evolución viral, sugiriendo que la información, además de la energía, guía los procesos vitales.
Ciencia, filosofía y escepticismo
Aunque sus planteamientos despiertan interés, los expertos piden prudencia. Medios como IFLScience recuerdan que las pruebas siguen siendo insuficientes y que la idea de vivir en una simulación permanece en el terreno de la especulación. Aun así, el trabajo de Vopson alimenta un debate que combina filosofía y física: ¿la realidad que habitamos es auténtica o apenas la ejecución de un código cósmico?